domingo, 16 de septiembre de 2012

Capítulo 23: El paraguas.


Los chicos llegaron al hotel y cayeron rendidos. Había sido un día duro plagado de emociones.
Eran las diez de la mañana, David fue el primero en levantarse. Corrió las cortinas para alumbrar la habitación, pero no le sirvió de mucho, el cielo estaba encapotado, ese día iba a llover en Vigo, como casi todos los días.
David encendió la luz de la habitación y fue despertando al resto de sus compañeros y el equipo, para aprovechar el día que le quedaba en esa ciudad, aunque estuviese lluvioso.
Cuando Carlos miró por la ventana, y vio que comenzaban a caer las primeras gotas se llevo las manos a la cabeza. No podía pedirle a Carla que fuese a la playa lloviendo.
-¿Qué ocurre? –preguntó Blas viendo la reacción de Carlos - ¡Bah! Sólo es lluvia.
-Bueno, en ocasiones la lluvia juega malas pasadas, y a mi me la esta jugando
-No te comprendo
-Digamos, que yo tenía una motivación, para intentar hacer algo que me costaba mucho y siempre he evitado hacer, y ahora por culpa de la lluvia, esa motivación va a ser imposible. Y he de tomar la decisión, de si intentarlo sin la motivación, o ponerme de excusa a mi mismo, que no es posible, porque no se ha cumplido todo el trato.
-Ahora te comprendo aún menos –dijo Blas muy confuso –Carlos, ¿estás bien?
-Si. He de hacer una llamada.
-Pero nos tenemos que reunir ahora
-Enseguida voy –dijo alejandose para llamar

Carlos cogió su teléfono, y busco en la agenda un número.
Carla estaba dormida y de repente su móvil empezó a sonar. Tardó un rato en cogerlo, por lo que la habitación se inundó con la melodía de Coldplay “Every teardrop is a waterfall”.
-Te contesta Carla recien levantada y malhumorada, seas quien sea deja tu mensaje depués del pi –dijo Carla contestando a la llamada –pi.
-¡Que simpática te levantas! Venga que son las diez dormilona, ya son horas.
-Pero la cama hoy me ha cogido cariño, y no le iba a decir no, pobre.
-Creo que a partir de ahora te voy a despertar todos los días, estas más simpática que durante el resto del día
-¡Imbécil!
-Ya eres la de siempre
-Si me has llamado para decirme eso, vete un poco lejos Carlos.
-No, no era para eso
-¿Entonces?
-Esta lloviendo
-Carlos, cuando me levantase miraría por la ventana, no necesito ningún servicio meteorológico.
-Carla te he dicho que ¡esta lloviendo!
-Que ya me he enterado-dijo con el mismo tono- ¡Ostras! ¡Que llueve! ¡Mierda! ¿Entonces qué? –contestó al comprender el mensaje de Carlos.
-Para eso te llamaba. Pues ahora debería estar en una reunión. Al salir te llamo y quedamos para ver que pasa.
-Vale

Carlos colgó y se fue a la reunión. Al entrar todos le miraron preguntándose que era eso tan importante que tenía que hacer, pero no se atrevieron a preguntarlo.
-¿Qué me he perdido? –preguntó Carlos al entrar
-Poca cosa, que David esta empanado como siempre, esta colando una tras otra –dijo Blas
-¡Vaya! Pues eso me hacía empezar bien el día, nada David, repitelo –dijo Carlos riendo
-Bueno como veo que ya estamos todos, y con el humor de siempre, empezamos –dijo el manager.
Los chicos fueron aportando ideas, y aceptando y estudiando nuevos proyectos que les iban ofreciendo las empresas.

Al mismo tiempo Carla seguía en su cama pero ya estaba despierta y con el móvil en las manos. Decidió levantarse, subió su persiana y comprobó que lo que Carlos, su servicio meteorológico, le había dicho era cierto.
Se dirigió al cuarto de baño, puso la radio y buscó allí los cuarenta principales, su emisora preferida, y se metió en la ducha. Mientras el agua iba deslizándose por su cuerpo tarareaba las canciones que iban sonando.
Al salir se vistió y se fue a desayunar en la compañía de se abuela que llevaba un tiempo despierta. Le contó lo que le fastidiaba que el día estuviese lluvioso.
-Pero niña, aunque llueve se pueden hacer muchas cosas. Esta juventud –dijo la abuela de Carla
-¿Qué hacías tú  los días de lluvia?-preguntó Carla mientras mordía un trozo de pan con aceite
-Muchas cosas Carla, solo hay que tener imaginación. Antes no teníamos tantos aparatitos como ahora, pero nos ibamos a una cafetería a pasar la tarde, a un centro de ocio, a una boutique, a pasear..
-¿Pasear? ¿lloviendo? Creo que te estas liando abuela –dijo riendo
-No. Se lo que digo, yo daba buenos paseos con tu abuelo los días de lluvia. Nos metiamos los dos bajo un paraguas y no nos hacía falta nada más.
-Un paraguas..-dijo Carla pensativa
-Claro, si no nos mojamos, esta niña, los aparatitos te están atrofiando el cerebro
-Que si abuela –dijo Carla riendo –gracias por la idea –le dijo dándole un beso en la mejilla
-¿Qué idea? Niña, ¿de qué hablas? Cada día estas peor.
-Una abuela, y muy buena –dijo abrazándola
-Pues me alegro de haberte servido niña. Y ahora verte a hacer tu cuarto
-Voy

Carla se fue a recoger un poco su habitación y al terminar llamó a Carlos. Pero no le cogió el móvil. Estará aún reunido pensó. Pero al poco tiempo comenzó a sonarle, era él.
-¡Hola! –dijo Carla contestando a la llamada
-Estaba aún en la reunión
-Ya lo imagine, pero no has tardado nada en salir, me has llamado enseguida
-Ya, estabamos terminando cuando me llamabas.
-Que bien
-Bueno, y porque me has llamado, ¿has pensado algo?
-Mas bien si.
-¿El qué?
-Es algo con un paraguas
-¿Con un paraguas? –preguntó Carlos sin comprender que locura se le habría ocurrido esta vez a Carla
- Si con un paraguas. Tú dime cuando quedamos y ya te diré allí de que se trara.
-No dimelo ahora mejor, y ya calculo yo el tiempo
-No. Es sorpresa. ¿A las 12?
-Venga vale, nos vemos en una hora en el centro comercial de ayer.
Ambos colgaron y se prepararon para irse al centro comercial

-Abuela me voy.
-¿Dónde?
-Al centro comercial dile a mi madre que llegaré por la tarde
-Vale. Pásalo bien y no te mojes mucho
-Se intentará abuela –dijo riendo

Al mismo tiempo, Carlos se despidió de los chicos diciéndoles que había quedado con Carla, pero que esta vez no tenía ni idea de que iba a hacer. Pero antes de salir…
-Carlos, ¿dónde crees que vas?-le preguntó el manager
-fuera
-¿No ves que esta lloviendo?
-Si, pero es un momento enseguida vuelvo, es algo importante que he de resolver antes de irnos de aquí
-Pero no puedo dejar que te arriesgues a ponerte malo, harías que todo se vaya al garete, piensa en tus fans.
-No me pasará nada. Enseguida volveré –dijo Carlos mientras se alejaba corriendo, para asegurarse de que no o retenía allí.
El manager lo vio alejarse con mala cara.

A las once,  Carlos ya estaba en el centro comercial, y a los pocos minutos llegó Carla.
-¿Te haces de rogar eh?
-Me he retrasado unos minutillos
-Pues menos tiempo para verme, porque el manager no estaba muy de acuerdo en que saliera pero me ha dejado un ratillo
-Entonces, ¿no vamos a hacer nada hoy?
-Claro, dime que tenías pensado, y ya calculo yo el tiempo
-Pues verás…. Se que esta lloviendo, pero quiero demostrarte aún así que puedo cumplir mi promesa, aunque se me pongan impedimentos por el camino, y que si yo puedo tú también.
-¿Lo vas a hacer entonces?
-¡Si! –dijo Carla con tono firme, afirmación que le sorprendió hasta a ella misma.
-¿Y para qué el paraguas?
-Porque llueve
-Pero te vas a mojar igual, si te metes en el mar
-Si pero quiero que lo hagamos los dos juntos bajo el paraguas, y que cada vez que estes inseguro o te  sientas incapaz porque no estoy cerca, cojas este  paraguas y recuerdes el momento en que los dos entramos al mar.
Carlos lo miró con los ojos brillantes y le dio un tierno beso.

1 comentario:

  1. Cuándo vas a subir nuevo capítulo?? Me tienes con muchas ganas de leer el siguiente :D Sigue así, escribes genial! Besooos ;)

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