sábado, 15 de septiembre de 2012

Capítulo 22: La promesa


-¿Vamos con los demás? –preguntó Carlos mientras se sacudía la arena de los pies.
-Prefiero volver a casa. Mañana me espera un duro día –contestó guiñándole un ojo
-¡Como quieras! ¿Qué tienes que hacer? –le preguntó curioso
-Prepararme para meterme en estas aguas –dijo mientras señalaba el mar que dejaban a sus espaldas.
Carlos sonrió en modo de respuesta
-Pues te acompaño
-Pero ¿sabrás volver después al hotel, tú sólo?
-Claro. ¿Dudas de mi capacidad?
-Un poco- Contestó Carla
-¿Quién te ha traído a esta playa?-preguntó Carlos
-Tú
-¿Entonces?
-Pero iba con los ojos cerrados, quién sabe si te estaban indicando el camino.
Carlos le miró mal y se rió.
-Vale. He usado el GPS –terminó confesando
-¡Lo sabía! Si Carlos más un mapa, es igual a perdido.
-Es verdad, mejor tener una orientación nivel Carla. Acabando siempre en cualquier lugar menos al que querías ir.
-Envidioso
-¡Uy si! Me encanta perderme. Se me ha olvidado mencionarlo en las entrevistas. Lo apuntaré para la próxima
-¡Idiota! –dijo Carla sacándole la lengua
-¡Fea!
-¡Tonto!
-¡Desorientada!
-¡Imbécil!
-Esa es tu palabra comodín cuando no sabes que decir, ¿no? –dijo Carlos riendo
-¡Imbécil! –repitió dándole un golpe en el brazo
-¡Ves! –dijo entre risas mientras se frotaba el brazo en el que Carla le había golpeado

Continuaron así durante la mayor parte del trayecto a casa de la abuela de Carla. Cuando llegaron al portal, Carla se quedó frente al telefonillo pero no llamo.
-¿Te ocurre algo?
-Si.
-¿Qué?-preguntó Carlos mientras se acercaba a ella por detrás
-No quiero llamar. Y si esta es la última vez que te veo.
-Mañana me verás, no todo el día porque nos vamos por la tarde, pero por la mañana tenemos una cita tu y yo en la playa.
-Entonces, todo lo que me has dicho ¿Es verdad? ¿Lo intentarías por mi?
-Siempre y cuando tu cumplas tu parte si, lo intentaría.
-Te quiero –dijo abrazándolo. Carla nunca se lo había dicho, es mas, le costaba decir a la gente que le quería, no era una chica que expresara muchos sus sentimientos, pero esta vez era diferente, él era diferente.
Carlos la respondió con un dulce beso.

-Anda sube ya, que tu madre se va a preocupar
-Buenas noches mongolito
-¿Y eso?
-Tu nuevo apodo
-Vale. Buenas noches conguita
-¿Se supone que ese es el mio, no?
-Si , porque eres una negra como David, pero más pequeña.
-¡Ah! ¿Gracias? –dijo sin saber como tomárselo
-Buenas noches-dijo mientras se reía.

Carla llamó al telefonillo, y entro en el portal, pero antes miro a Carlos y le guiñó un ojo.
Al entrar en casa de su abuela, estaban todos acostados menos su madre, que se había quedado allí esperándola.
-¿Qué tal el concierto? –le preguntó su madre
-¿Qué concierto?
-Al que te ha llevado tu madrina. Carla , ¿dónde has ido?
-Así, es que estaba pensando en otra cosa, y me has pillado desprevenida, pues muy bien, al principio cuando me enteré que era de Auryn, no me sentó muy bien, pero ya he cambiado de opinión –dijo terminando con una sonrisa.
-¿Y no ha pasado nada más? –dijo su madre, conocia muy bien a su hija, y sabía que ese cambio de humor no se producía así por que si.
-Bueno….¡He vuelto a ver a los chicos!
-¿A todos? ¿Y qué tal?
-Bien. Se han sorprendido de verme, alguno incluso no supo como reaccionar –le contó riéndose al recordarlo
-Me alegro de verte tan feliz de nuevo hija. Vete a dormir y descansa, que es tarde y mañana será un día un duro.
Luisa no sabía lo acertada que estaba al decir esa frase, su hija necesitaba descansar para superar un miedo y lograr un sueño. Sería un día muy especial que marcaría su vida.

Carla le escribió un mensaje a Paula agradeciendola todo, pero esta no le contestó, por lo que supuso que estaría todavía con los chicos.

Carla no se equivocó al deducir porque no le había contestado el whatsapp.
Paula seguía con los chicos.
-Y yo que pensaba que el gracioso era Carlos, pues tú no tienes nada que envidiarle –le dijo Paula a Blas aún riendo.
-Gracias por el piropo cara de topo
-Bueno, eso es por que estas tú aquí, y el chico se hace el guay, sino ni siquiera habla –dijo David riendo
-Eso no es cierto –dijo Blas
Todos se reían y gastaban bromas para pasar el rato, mientras esperaban a que Carlos volviera para volver al hotel.
-¿Qué hora es? Y ¿Carlos? ¿Aún no ha vuelto? –dijo Dani, mirando constantemente el reloj
-Pareces su madre –dijo Álvaro riendo
-Creo que todos queremos descansar, y hasta que no vuelva el pendón no podemos –dijo Dani defendiéndose
-Hablando del rey de roma –dijo Álvaro señalando a Caros que se aproximaba hacia ellos
-¡Hola chicos! Veo que aún seguís acompañados –dijo sonriente
-Y yo veo que tú no, ¿dónde esta Carla? –le preguntó Alvaro
-En casa de su abuela
-Entonces, ¿nos volvemos ya al hotel? –dijo David
-Bueno, depende lo que quiera Paula, también esta con nosotros –dijo Blas
-No importa, yo también estoy cansada –dijo Paula
-Pues todos a dormir –comentó Dani muerto de sueño.
Todos rieron al ver lo desesperado que estaba Dani, por irse a dormir.
-¿Quieres que te acompañemos? –le preguntó Carlos
-No importa, llamo a mi padre
-Pero es tarde para molestarlo. Te acompañamos nosotros, bueno Dani no tiene fuerzas, pero el resto si –dijo Blas riendo
-Ey, que yo si hace falta le acompaño. Que aguanto eso y más. ¿Vives muy lejos Paula? –dijo esperando que la respuesta fuese no
-No. A diez minutos de aquí andando
Dani sonrió. Y el resto sonrieron al comprender el porque de su sonrisa
El camino se hizo ameno ya que los chicos estaban cansados y decía más tonterías de lo normal.
-Gracias por todo chicos de verdad. Me ha encantado conoceros –dijo depidiéndose.
-Igualmente. ¡Buenas noches guapa! –dijeron todos a la vez
Le dio dos besos a cada uno, y entró en le portal, una vez hubo entrado, los chicos se fueron al hotel guiados por el GPS de Carlos, que había actualizado para poder darle la “sorpresa” a Carla.

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