Y así hicieron, Carla se fue con Carlos a playa América a a cumplir su promesa aunque agentes externos a ella se lo dificultaran. Tuvo numerosos intentos fallidos, ya que le entraba el pánico y retrocedía todo lo que había avanzado mientras sollozaba. Carla estaba verdaderamente aterrada.
-Se que puedes -le animó Carlos mirándola sonriente -confío en ti.
Estas palabras, hicieron que Carla se armase de valor. Miró a Carlos, se aferró al paraguas que ambos sujetaban y les protegía de la lluvia y decidió entrar en el mar. Comenzó a adentrarse en él, mientras un mar de lágrimas recorría su cara, pero ella pensaba en él. El mar era la barrera que impedía que estuvieran juntos, y ella estaba dispuesta a romper la barrera.
Así fue, poco a poco sin separarse el uno del otro ni del paraguas se adentraron en el mar.
-¡Lo conseguí!-dijo Carla entre sollozos
-Sabía que lo conseguirías -dijo mientras la besaba bajo el paraguas -te quiero.
Y continuaron allí abrazados sin soltar ese mágico paraguas, que les ayudaría a superar sus miedos.
Mientras tanto en el hotel.
-¿Dónde está Carlos? Dijo que estaría aquí pronto. Y ya es la hora de comer. A las 6 nos tenemos que ir -dijo el mánager preocupado
-No lo se. Le voy a llamar para que se de prisa -dijo Dani en un intento de que se calmase
Dani cogió el móvil y llamó a Carlos
-¿Si? -dijo Carlos contestando al teléfono
-Carlos, tio, ven ya al hotel, que nos tienes preocupados, en tres horas nos vamos, y estamos esperándote para comer.
-¡Voy para allá!
-¡Date prisa!-dijo Dani colgando
-Ya viene para aquí -dijo informando al resto del equipo
Cuando Carlos llegó al hotel, todos se quedaron sorprendidos traía un paraguas de la mano, pero estaba completamente calado
-¿Carlos? -preguntó Dani al verlo entrar -¿Sabes que los paraguas sirven para refugiarse de la lluvia?
-Claro -dijo riendo
-Pues no veo yo que ese lo hayas usado mucho -dijo Blas riendo
-Si que lo he usado
-Pues no te ha servido para mucho
-Más de lo crees -dijo con una sonrisa que le ocupaba toda la cara
Todos se miraron sin comprender nada
Como el mánager había informado a Carlos a las seis partieron de regreso a Madrid, para continuar con la gira. Fueron entretenidos gastándose bromas durante el camino, como en todos los viajes, la diferencia era que Carlos tenía un nuevo amuleto, un paraguas que no soltaba.
Al día siguiente a Carla estaba dormida y le comenzó a sonar el móvil, lo dejó sonar un rato volviendo a inundar su habitación aquella canción de Coldplay que tanto le gustaba.
-¿Si? Carlos ya vi las noticias ayer, se que hoy también va a llover. Gracias por su servicios, pero los desconecto temporalmente. -dijo con una risa floja, debido a que aún estaba adormilada
-¿Carlos? ¿Servicio meteorológico? ¿Qué dices? -dijo la persona al otro lado del teléfono- soy María, tu amiga de Madrid -termino diciendo
-¿María? -dijo Carla con voz ahogada -¡Que vergüenza!
-Anda tonta que no pasa nada.Además tú no sabes que significa esa palabra
-Bueno -dijo riendo- y ¿para qué llamabas?
-Para contarte que me han concedido una entrevista para una gran discográfica. Es mañana y necesitaba contártelo
-¿Si? ¡Que bien! me alegro- ¿Qué discográfica? ¿Sabes ya que ponerte? ¿necesitas ayuda? -empezó a formular una pregunta tras otra sin dejar que su amiga respondiese
-Espera, espera, que te estas poniendo más nerviosa que yo. Se llama Warner. Pues he pensado en ponerme el vestido beige ajustado con los tacones negros que me prestaste y todavía no te los he devuelto -dijo riendo- y ese collar largo que Lucía me regalo por mi santo. ¿Qué te parece?
-Perfecto. Pues mucha suerte fea. Llámame cuando salgas de la entrevista. Un beso, que ya que me has hecho madrugar voy a ayudar a mi abuela con la limpieza de la casa.
-Espera
-Dime
-¿Quién es Carlos? ¿Qué es eso de servicio meteorológico?
-Lo siento, te lo diria pero me reclaman por aquí. Ya hablamos mañana.
-Carla, ¿no serás capaz de dejarme así?
-Si-dijo riéndose y colgó
Esa tarde, María fue a la entrevista. El vestíbulo del edificio era inmenso. Todo esta pintado de blanco y la luz es abundante y clara. Hay muchos carteles enmarcados colgados por las paredes, son cantantes conocidos por ella, pero sus ojos siguen buscando un cartel en ese inmenso lugar en el que ponga recepción.
María lo encuentra y se dirige allí para indicar que ha llegado y la indiquen cuando puede pasar al lugar de la entrevista.
-Espere ahí sentada unos instantes, voy a avisar de que ya esta aquí.
-Gracias
María se sienta. A los pocos minutos comienza a caminar de un lado a otro nerviosa. Lleva un maletín con todo sus trabajos. El corazón le late a gran velocidad. ¿Quién le hará la entrevista? ¿Qué le preguntará? ¿Durará mucho? ¿Les gustaré? La cabeza de María empezó a llenarse de preguntas que iban provocando que fuese aumentando su nerviosismo. Paró de hacerse preguntas en un intento de mantener la calma.
Al cabo de un rato, una de las recepcionistas se asoma.
-Perdone, señorita Castro
María se vuelve hacia la recepcionista-
-¿Sí?
-Acaban de avisarme de que puede usted subir. Jilgorio Martínez la está esperando. Suba y llame a la segunda puerta a la izquierda. De todas formas el nombre está escrito en la placa junto a la puerta del despacho.
-¡Gracias!
María subió las escaleras despacio y tropezó con uno de los escalones, no miró a su alrededor por si alguien la estaba mirando. Aceleró su paso para alejarse de las escaleras lo antes posible.
Llega a la planta de arriba mira a su izquierda y ve la placa... Jilgorio Martínez... Golpea la puerta con los nudillos, espera, pero nadie responde. Vuelve a repetir la acción, pero sigue sin responder nadie. Llama de nuevo pero esta vez se excede con la fuerza.
-Adelante, ya era hora, la esperaba
¿Ya era hora? Llevo una hora esperando abajo pensó María mientras entraba y cerraba la puerta a su paso.
El despacho era amplio y tenía las paredes pintadas de blanco. Al fondo de la habitación había un hombre bajito sentado en una gran mesa de madera escondido tras un Mac. Debía tener unos cuarenta años.
-Buenas tardes, me llamo María..
-Si, sí, Castro.., lo sé -le contestó sin levantar la mirada de la pantalla.-Yo concerté la cita, por lo que debo saber su nombre. Siéntese María. Vaya nombre.
¿No le gusta el nombre María? Pues anda que Jilgorio, pensaba María enfureciéndose. No, no, manten la calma María. Tienes que conseguir este puesto.
-He venido para solicitar el puesto vacante.Sería un honor para mí..
-Claro que sería un honor para usted...somos una de las discográficas más importantes del mundo-contestó aún sin levantar la mirada de la pantalla.
María traga saliva. Tiene un carácter difícil, pero lo conseguiré dijo armándose de valor, y mostrando una de sus sonrisas seductoras y que le solían hacer irresistible.
-Verdad. Es por ello que les he elegido a ustedes...
-Se equivoca. Usted no nos puede elegir, en tal caso, nosotros la hemos escogido a usted-sigue contestando sin levantar la vista del ordenador
-Ya, solo quería decir que...
-Usted no tiene nada que decir.Debe enseñarme sus trabajos y punto. Ellos hablarán por usted-dijo alzando los ojos de la pantalla y mirándola.
María coge el maletín y lo abre sobre la mesa. Saca sus trabajos.
Varía canciones compuestas por ella misma. Melodías para canciones. Letras. Inspiradas en tardes que estaba con sus amigas, en momentos vividos con esa persona especial. Jilgorio los va cogiendo y echando un vistazo mientras va mascullando algo entre dientes.
-Mmm...Banal...Previsible...Repetitivo...-Jilgorio va soltando una retaila de adjetivos en voz baja mientras va examinando todos los trabajos e María.
María se empieza a decaer. Sus trabajos. Fruto de tanto esfuerzo e imaginación, tardes en blanco con la guitarra en la mano en un intento de que la inspiración llegue. Todo ese trabajo esta siendo tratado con desprecio,por un tipo llamado Jilgorio. Llega a la última partitura y se queda pensativo con ella en las manos. Es una reedicción de una canción de Sergio Dalma, cantante que pertenece a esa discográfica.
-Esta la hice para sentirme ya un poco parte de ustedes...
-A ver si lo entiendo...¿Me está diciendo qué para sentirse más próxima a nosotros le roba una canción a uno de nuestros cantantes?¿Ese es su concepto de creatividad?
María está desconcertada. Siente que se le saltan las lágrimas, pero recupera el dominio de sí misma.
-Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban-dijo en un tono bajo, pero Jilgorio pudo escucharlo
-Por el momento, usted no pasa de ser una copia.
María estaba a punto de reventar de rabia, pero una vez más se controló.
-Entonces, ¿estoy contratada o no?
Él se quedó pensativo.Volvió a mirar la pantalla del ordenador. Tecleó algo.
-De todas las personas que he visto hasta ahora usted es, de todas formas, la menos desastrosa.Pero sólo porque parece lista...-Alzó los ojos de la pantalla-Y según parece tiene carácter. Sus trabajos por otra parte, son lamentables. Puedo asignarla el departamento de grabación, dado que le gustan tanto las canciones. Pero , al principió se encargará de las fotocopias y el café. Sea puntual.
Puntual como tú, piensa María mientras recoge sus trabajos y los mete de nuevo en el maletín,. María se levanta y cierra la puerta a sus espaldas. Nada más salir se apoya en ella. Resopla.
-Es duro ¿eh? -María abre los ojos de golpe. Un chico más alto que ella, moreno, con unos ojos verdes intensísimos, y una sonrisa divertida le está observando.- Lo sé, Jil, parece despiadado. Bueno, lo es, pero si lo convences te irá todo genial.
-¿Seguro?Nose, hay dentro me ha destrozado, una tras otra.
-Él es así. Excéntrico. Perfeccionista. Pero también es fantástico, genial, y capaz de descubrir nuevos talentos como nadie. ¿te ha echado o no?
-Me ha dicho que mañana me pondrá a hacer fotocopias en el departamento de grabación.
-Es un buen comienzo. No sabes la de gente que le gustaría estar en tu lugar. Además yo a veces trabajo allí con los chicos. Ya te pediré alguna fotocopia -dijo riendo
-Caramba, fíjate lo que hace la crisis,a lo que llegamos a aspirar en España, trabajar haciendo fotocopias -dijo riendo
-Por cierto me llamo Álvaro-dijo dándole dos besos
-Yo María-dijo sonriendo
-Pues nos vemos mañana.
María se despidió de Álvaro y cogió el móvil para llamar a Carla y contarle como le había ido la entrevista.