....Carlos, Álvaro y Carla se miraron.
-¡Ey! Vosotros tres, no os quedéis parados en la puerta como pasmarotes -dijo Dani riendo.
Entraron y se sentaron todos en una mesa alejada de la barra.
-¿Qué queréis tomar?-preguntó Blas, que se dirigía a la barra.
-¡Una cerveza! -pidió Álvaro
-¡Otra para mí! -dijo Dani
-¡Que sean tres! -contestó Carlos
-Mejor cuatro -dijo David riendo
-Bueno todos cervezas, ¿y tú? ¿Otra? -preguntó Blas a Carla
-No me gusta -contestó ella.
-Venga Carla por un día, anímate, que en España no hay -le animó Dani.
-Si no quiere no insistas Dani -saltó Carlos
Carla le miró sonriente.
-Yo te acompaño a pedir -Se ofreció Carla.
En la barra pidieron las cinco cervezas para los chicos y una Coca Cola para Carla. Mientras el camarero las servía comenzaron a charlar.
-¿Que tal todo? -comenzó Blas
-Bien, gracias -dijo ella sonriente -¿Y a ti?
-De miedo, han sido unas buenas vacaciones, ahora toca vuelta a la rutina.
-Pues si -Carla dijo esta frase dejando de sonreir
-¿Es por si no ves más a Carlos?
-¿Qué? -Esta pregunta le pillo totalmente desprevenida a Carla
-¿Qué vais a hacer Carlos y tú al final?
-No lo se.
-¿No habéis hablado?
-No, siempre evita el tema.
Blas echo una mirada a la mesa donde estaban los chicos, y de repente se dio cuenta, conocía muy bien a su amigo, sabía cual iba a ser su intención, que ocurriría entre él y Carla, tras la vuelta de las vacaciones, pero no lo podía desvelar, era algo entre los dos, que acabaría saliendo a la luz, muy pronto.
El camarero les sirvió las bebidas. Las cogieron y se fueron a la mesa junto al resto. Los chicos continuaban con sus bromas a las que se unieron Blas y Carla. Los botellines fueron acumulándose en la mesa conforme iba avanzando la noche.
Decidieron regresar al hotel, porque era tarde y mañana tenían cosas aún por hacer.
El camino se les hizo corto a todos, cuando se fueron a dar cuenta ya estaban todos montados en el ascensor para subir a sus habitaciones.
El ascensor se paró en la primera planta, Carla se despidió de todos y se bajo.
-Espera. Te acompaño. -dijo Carlos saliendo con ella.
Ella le respondió con una sonrisa.
-Fiu, fiu -corearon el resto de chicos mientras se cerraban las puertas del ascensor.
Carlos y Carla fueron callados hacia la puerta de la habitación de ella. Al llegar ella se paró frente a la puerta y empezó a girar la llave entre sus manos.
Carlos se acercó y la besó.
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