viernes, 21 de diciembre de 2012

Capítulo 27: Madrid


Los días iban pasando de manera algo monótona. Resultaba algo aburrido. Por suerte, el mes de octubre y noviembre ya habían pasado y se acercaba el mes de diciembre con sus festivos y las vacaciones de navidad.

Carlos llegó a casa algo cansado, se notaba por su forma de arrastrar los pies mientras andaba por el pasillo en dirección al sofá, con la intención de tirarse y quedarse allí tumbado. Era una de sus muchas habitudes y aunque la repitiera casi a diario no se cansaba, era una de sus formas de desconectar de todo.
Su móvil empezó a sonar. Carlos levanto levemente la cabeza para ver de donde provenía el sonido, el móvil se encontraba en la entrada junto a las llaves, volvió a apoyar la cabeza en uno de los cojines e ignoró la llamada por pereza de levantarse y caminar hasta el lugar donde se encontraba el móvil. La persona que llamaba insistía pero acabo desistiendo percatándose de la inutilidad de su esfuerzo. La habitación se quedó en silencio, estaba cálida, Carlos había dejado la calefacción puesta durante todo el día, era el entorno adecuado para dormirse.

Algo cayó al suelo produciendo un ruido estrepitoso y provocando que Carlos se despertase sobresaltado. El ruido se había producido en la planta de arriba. Carlos miró el reloj. Las 21:30. Sus tripas empezaron a rugir. Se levantó con más energía de la que tenía al llegar a casa y se dirigió a paso firme a la cocina para preparar algo comestible. 

La cocina de Carlos, era de tonos azules claros y oscuros contrastados entre sí. Tenía una larga encimera que hacía esquina, cubriendo dos de las cuatro paredes de esa sala. En el centro de la cocina había una pequeña mesa con cuatro sillas, una de ella estaba descolocada.
Al igual que Álvaro, Carlos también vivía solo.

Entró en la cocina y se dirigió al frigorífico. Inspeccionó su interior en busca de algo que llevarse a la boca y calmase su apetito. Encontró un tuperware de salsa carbonara que le había dado una de sus vecinas para probar. Cogió una cucharilla y probó un poco de aquella salsa. Le gustó por lo que decidió preparar un poco de pasta para acompañar la salsa. Terminó de preparar la cena, y antes de sentarse a degustarla cogió el móvil para averiguar quien el había llamado tan insistentemente. Al ver quien había sido sonrió y terminó de cenar velozmente dejando todos el plato y demás utensilios encima de la mesa. Cogió de nuevo el móvil y marcó un número.

-¿Quién es? -contestó la otra persona al otro lado del teléfono
-Soy yo -contestó Carlos
-¿Qué vienes a buscar? 
-A ti
-Ya es tarde
-¿Por qué?
-Porque ahora soy yo la que quiero estar sin ti.
-Te has equivocado en la letras. Es ahora soy yo la que no puedo estar sin ti Carlos-contestó Carlos riendo
-Tú y tus tonterías -le contestó Carla
-¿Para qué insistías tanto esta tarde? ¿Ha ocurrido algo?
-No, porque no me lo cogías, pensé que no te enterabas, pero tú siempre te enteras cuando te llaman así que deduje que estarías lejos del iphone y no te apetecía andar hasta el. ¿Deduje mal?
-Perfectamente -contestó él riendo-has clavado la situación
-Pobrecito, podrías haberte herniado al andar por el pasillo, debe ser un recorrido tan largo-contestó Carla riendo al otro lado del teléfono
-Ya lo comprobarás cuando vengas. Por cierto, ¿cuándo vienes? quedan dos días para el puente.
-Mañana voy, por eso te llamaba imbécil -Carla reía mientras hablaba con Carlos.
-Entonces mañana-dijo pensativo- ¿A qué hora?
-A Madrid a las siete y media de la tarde, a verte a ti, más tarde.
-¿Más tarde?. Tampoco soy tan lento, hay veces que soy muy rápido
-No, si eso ya lo se -dijo Carla mientras soltaba una sonora carcajada
-¿Insinuas algo?
-¿Yo?no, no. Lo de que a ti te veo más tarde, lo decía porque entre que me instalo y tal tardo un poco, pero ya después te llamo y voy a verte.
-Espera ¿dónde piensas quedarte?
-En casa de María
-¡Ah! ¿Quién es María?
-Mi mejor amiga
-Entonces a mi reforma y a mi, nos abandonas. ¡Muy bonito!
-Es que la casa de María pedía a gritos una remodelación, esta mucho peor que la tuya
-It's impossible
-Impossible is nothing
-Pues mañana cuando hagas todas tus cosas chica atareada, me llamas, pero si no te cojo el teléfono es porque no lo encuentro en mi desorden que alguien se niega a erradicar.
-O porque no tienes ganas de levantarte a cogerlo
-No, esta vez, será porque no lo encuentre -contestó riendo
-Que tonto eres. 
-No, ahora enserio. ¿Porqué has decidido ir a casa de María y no venirte a la mía?
-Porque voy una semana Carlos. Quería dejarte tu espacio, además te pienso ver todo el tiempo que me permita tu apretada agenda y tu vagancia
-Pues entonces nos vamos a ver muy poco
-¿Estás repleto de trabajo? -preguntó Carla asustada
-No. Estoy repleto de vagancia -dijo riendo
-Imbécil
-Carla, tenemos que renovar tu vocabulario, no puedes ir por la vida usando siempre la misma palabra comodín. Te propongo: guapo, atractivo, lindo, hermoso, apuesto y Carlos entre otros adjetivos -Carlos reía.
-Imbécil -contestó Carla riendo a carcajadas
-Bueno tenemos una semana para aumentar ese vocabulario -respondió riendo
-Eso si yo quiero
-Querrás -rió- bueno te voy a ir dejando que tengo que fregar todo lo que he usado para cenar, que lo he dejado tirado.
-¿Carlos? ¿Tú? ¿Fregar? ¿Quién está contigo? ¿Te están obligando a decir esas cosas? Di, soy un cabeza buque.
-Si quieres lo dejo, y lo haces tú mañana.
-Bueno, que te diviertas fregando ¡eh!, te quiero cabeza puerro. ¡Hasta mañana!
-¡Hasta mañana tapón de alberca! -dijo mientras reía y colgó.

Al día siguiente,en el sur de España. Una niña corría por las escaleras de arriba a abajo, cogiendo todo lo que veía y amontonándolo en una pequeña maleta burdeos.
-¿De verdad pretendes meter todo eso ahí? -le preguntó Luisa a Carla  mientras pasaba por la puerta de la habitación de su hija
-Si. Y se va a cerrar como me llamo Carla
-Pero te vas una semana niña, no un año, tendrás que quitar algo, si no esta maleta no va a cerrar,o vas a romper la cremallera y dime tú ahora que hacemos
-Que si va a entrar todo y se va a cerrar-contestó Carla convencida mientras seguía amontonando ropa en la maleta
-Cuando te empeñas en algo, que cabezota te pones -dijo la madre un poco molesta mientras salía de la habitación de su hija.

El tiempo iba pasando, quedaban escasas dos horas para que saliese el tren que Carla tenía que coger para ir a Madrid; pero ella seguí metida en una pelea en la cual su contrincante, la maleta, le llevaba ventaja. Después de un rato de forcejeo y saltos sobre la misma, consiguió su propósito. Cerrar la dichosa maleta. 

-Carla, son las tres -gritaba el padre de carla desde las escaleras-en una hora sale el tren. Ya puedes ir bajando que nos tenemos que ir
-Voy-le contestó Carla gritando

El padre de Carla, le ayudó a bajar la maleta y meterla en el coche para dirigirse a la estación.
La estación estaba repleta y eso que aún no habían llegado los días festivos.
-¡Qué de gente! -comentó Carla
-Es por el horario. 
-¿Qué hora es?
-Las tres y media. La mayoría de la gente sale ahora de trabajar, por eso está tan repleto,quieren volver a sus casas, no como tú que te vas.
-Papá, me voy una semana. Después me tendrás en casa otra vez para darte la tabarra.
-Entonces voy a llamar al tal Carlos, para que de adopte y así le das la tabarra a él
-No se yo quien sería peor. Pero, voy a casa de María, es ella y sus padres quien me van a tener que aguantar
-¡Pobres! Les llamare para pedirles disculpas cuando te marches
-No te pases -le contestó Carla dandole un golpe en el brazo a su padre
-Bueno carlotita, vete ya que pierdes el tren.
-Odio que me llames así, papá

Padre e hija se fundieron en un abrazo. Al separarse Carla cogió su maleta y se dirigió al andén para esperar la llegada del tren. Al llegar este se subió y buscó su asiento. Eran tres horas y media de viaje, no se le iba a hacer largas, porque estaba acostumbrada a viajes de ocho horas en coche. Cuando encontró su asiento, muy cerca de los aseos, cosa que agradeció profundamente ya que solía ir con bastante frecuencia, se sentó y se puso los auriculares para escuchar toda la variedad de música que había ido recopilando para aquel viaje mientras tatareaba algunas de las canciones; tatareaba algunas porque cuando veía que le miraban dejaba de hacerlo avergonzada.


Carla llegó a la estación de atocha, si en Cádiz le había parecido que había bullicio de gente, ahora era triplicado. Solo veía gente corriendo de un lado para otro con maletines y alguno que otro con maleta; gente parada hablando con el móvil, gente aligerando su paso para entrar en el tren antes de que este cerrase sus puertas. Había mucha gente y todos iban a un paso apresurado. Carla tenía miedo. Estaba sola ante tanta aglomeración, necesitaba salir de  allí, pero no sabía por dónde, en estos momentos echaba de menos a sus padres, ellos la hubieran sacado de allí fácilmente. Carla cogió el móvil y marcó el número de María.

-Dime-contestó María descolgando el teléfono tras haber sonado una sola vez.
-Ya he llegado -contestó Carla
-¿Dónde estás? No te veo
-Normal, entre tanta gente, en el andén cuatro.
-Vale, no te muevas voy a buscarte
-Tampoco podría aunque quisiera, no se donde ir.
-Tampoco me cuelgues porque así es más fácil encontrarte
-Es verdad, como soy la única que habla por el móvil en este momento es muy fácil, como no se me había ocurrido antes -contestó Carla irónicamente
-No es por eso tonta. Es para que así me digas que tienes alrededor, que cuando te lo pida levantes la mano
-Eso tiene más sentido
-Es que eres cortita
-Gracias. Cuando te vea te agradeceré esos piropos de una manera especial -dijo Carla riendo y mirando hacia su alrededor por si veía a María
-Entonces ya no te busco por si me pegas -contestó María dejando de andar al ver a Carla de espaldas a pocos metros de ella.
-Ven pelo rancio. No temas -dijo Carla riendo
-¡Pelo rancio! -María gritaba mientras corría hacia Carla para abalanzarse sobre ella.

María se tiró sobre Carla y ambas cayeron al suelo.

-Pero mira que eres bruta -dijo Carla riendo intentando levantarse
-Te echaba mucho de menos- contestó María abrazando a su amiga

Ambas salieron de la estación y se fueron a casa de María a instalarse.

-¿A qué hora has quedado con Carlos? ¿Ya le has llamado? ¡Tengo cosas que contarte! ¡Qué guay tía que estés aquí! Esta noche salimos las dos de parranda, pero no se que me pondré. ¿Has traído el vestido ese que te regale? Estaría genial. Bueno Carla, di algo te has quedado muda -dijo María sin dejar de hablar
-Si no me dejas -contestó Carla riendo- primero, ¡Hola! , luego ¿y tus padres? les quiero saludar
-Trabajando. Ya sabes que solo están aquí a la hora de la comida y para dormir. Son las cinco así que estarán ya trabajando.
-¡Ah! y ¿Qué me tienes que contar?-preguntó Carla curiosa
-No. Tú me tienes que contar más cosas primero -recriminó María - ¿Has hablado ya con Carlos para decirle que has llegado? ¿Cuándo me lo vas a presentar? 
-No, ahora le llamo. Pues cuando tú quieras
-Ahora
Carla reía ante la extrema curiosidad que desprendía su amiga 
-Le voy a llamar

*Por teléfono*
-¡Hola fea! ¿Ya has llegado?
-Si, estoy en casa de María. Que tiene más ganas de verte que yo
-¿Me conoce?
-No, creo, pero me suplica que os presente-mentirosa se oía detrás del teléfono -aunque ahora no quiere reconocerlo
-Ya veo -dijo riendo- que te parece en media hora en callao
-Dentro de media hora en callao -repitió Carla en voz alta para que María se enterase y le diese su aprobación- me parece perfecto, pero no tardes
-Dijo la chica puntual -le contestó Carlos riendo - dile a tu amiga María cuya casa pide reformas a impedido que vengas a la mía, que venga también para conocerme, iré con los chicos para que te vean también.
-Vale rencoroso -y colgaron.









jueves, 20 de diciembre de 2012

Ha sido un error!!!

El capítulo se ha subido solo, estaba sin terminar y se me ha borrado la mitad de lo que tenía escrito porque se apagó el ordenador de repente, siento las molestias, y a los que habeis leido el capítulo, no entiendo como os habéis enterado no lo he dicho en ninguna parte porque desconocía que se hubiese subido solo, es el comienzo, ahora ya os he chafado una parte. Intentaré reescribirlo, continuarlo, y subirlo entre hoy y mañana. 
Gracias y lo siento



viernes, 7 de diciembre de 2012

Capítulo 26: Sirve cafés


Los chicos llegaron muy cansados del viaje y se fueron cada uno a sus respectivas casas para disfrutar de las dos semanas que tenían de "vacaciones", aunque esas dos semanas acabasen siendo una debido a las reuniones y preparativos que tendrían que ir haciendo antes del próximo concierto.

Eran las nueve de la mañana, la luz se abrió paso por las rendijas de la persiana, iluminando la habitación. En ese instante Álvaro se maldijo así mismo por no haberla cerrado bien la noche anterior. Con tanta claridad no podía volver a conciliar el sueño, intentó seguir durmiendo con la almohada sobre la cara, pero le fue en vano. Tras hacerse el remolón sobre la cama un rato más, decidió levantarse. Miró el reloj, nueve y media. Miró el calendario, diecisiete de Octubre. Sólo le quedaba una semana de descanso.Se dirigió a la cocina.

Su casa era acogedora, vivía sólo por lo que nunca tenía la preocupación de molestar a otro; pero él debía encargarse de todas las tareas de la casa, su trabajo no le dejaba mucho tiempo para ello, por eso su hermana se pasaba de vez en cuando y le echaba una mano, cosa que él le agradecía profundamente.

Entró en la cocina, era pequeña, tenía una gran encimera que cubría toda la parte derecha de la misma y enfrente se encontraba el frigorífico y otros muebles de cocina. No tenía mesa. Eso indicaba el poco tiempo que pasaba en ella; solía desayunar de pie a causa de las prisas, y no comía en casa. Cogió una de las tazas del mueble y se sirvió un poco de café con leche que había sobrado de la mañana anterior. Lo metió en el mircroondas un par de minutos, mientras esperaba a que se calentase miró el móvil por si tenía algún mensaje. Tenía uno del manager del grupo quería que fuera a la oficina a las doce. Álvaro volvió a mirar el reloj, eran las diez menos veinticinco, tenía tiempo de sobra. Sacó la taza del microondas y se fue bebiendo el café a pequeños sorbos. Dejo la taza en el fregadero y regresó a su habitación.

La habitación de Álvaro era de un cálido color crema, que contrastaba con el oscuro color marrón de sus muebles. Esos colores transmitían tranquilidad, por eso Álvaro adoraba pasar tiempo en su habitación. Se dirigió al armario y se pudo un chandal y unas deportivas. Cogió un reproductor de música, las llaves de casa y se dispuso a irse a correr un rato.
Al salir de casa, se dirigió al ascensor, miró que estaba en el primero, y él vivía en un séptimo. Se puso los cascos, encendió el reproductor de música y bajo por las escaleras de dos en dos.
Al salir de su edificio se paro. No podía empezar a correr aún, vivía en pleno centro y por su calle pasaba mucha gente. Cruzó varios pasos de peatones hasta llegar a un lugar más despejado. Estiró un poco las piernas y comenzó a correr. Pasó por medio de un parques lleno de niños, Álvaro les sonreía, recordaba lo bien que lo pasaba él de niño en esos parques, como jugaba sin preocupación, no tenía horarios, no tenía responsabilidades. Pasó el parque y continuó por unas calles que desconocía, pero decidió adentrarse en ellas para explorar la zona; eran casas iguales, pero de diferentes colores, le recordaba a las casas inglesas que tanto llamaban su atención, volvió a sonreir y se dió media vuelta para volver a su casa.


Al otro lado de la ciudad, un despertador comenzó a sonar estrepitosamente. María lo apagó de un golpe, era la cuarta vez que sonaba. Se frotó los ojos y miró la hora, las diez y media. María se incorporó rápidamente y se dirigió al baño.
María aún vivía con sus padres, pero pocas veces lo notaba, sus padres solían trabajar muy a menudo, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo sola.
Se dio una rápida ducha. Se puso el albornoz y una toalla envolviendo la cabeza; se dirigió al armario y tras estar un rato revolviendo la ropa; cogió una camiseta básica blanca y una falda de tubo negra. Se puso unos tacones negros que estaban sin estrenar por lo que decidió meter en el bolso un paquete de tiritas. Se puso un collar largo, un poco que maquillaje y se quitó la toalla del pelo. Volvió a mirar la hora, las once, no le daba tiempo de más, salió de casa con el pelo mojado, tenía suerte de que su pelo era liso, y no se iba a notar demasiado que estaba sin peinar, pero hacía frío e iba a coger un buen resfriado por ello.
Salió de su edificio y cogió un taxi, tuvo suerte, había uno justo enfrente de su puerta. El taxi tardó menos de una hora en llegar a su destino, definitivamente era su día de suerte. Pagó al taxista y se dirigió a un paso ligero hacia la oficina, hoy era su primer día de trabajo y no podía permitirse llegar tarde.
Entró en el gran edificio de paredes muy altas y blancas, lo que hacían que pareciesen interminables. Se montó en el ascensor y subió hasta la planta donde tenía que trabajar.Al llegar se encontró con un hombre que miraba constantemente el reloj. María se puso roja.
-Buenos días-dijo con tono firme. María ya llegas tarde tu primer día. La has liado, parece enfadado. Pero sólo me he retrasado un minuto, no creo que sea para ponerse así.
-Buenos días-le contestó el hombre sonriente-tú debes ser la nueva ¿no? -preguntó sonriente mientras volvía a mirar el reloj y suspiraba
-Si. Me llamo María-contestó mirando fijamente al hombre. Pues no es por mi retraso, creo que ni lo ha notado, ¿Por qué mira tanto el reloj? se preguntaba María -¿Ocurre algo? -se atrevió a preguntar.
El hombre levantó la cabeza volviendo a mirarla.
-Que siempre hacen lo mismo, son unos tardones, la próxima vez les diré media hora antes, para que lleguen puntuales.
-¿Quienes?-preguntó María sin comprender nada aún.
En ese momento entró Álvaro por la puerta.
-¡Buenos días!-dijo sonriente
-¡Ya era hora!-contestó el hombre
-Sólo me he retrasado cinco minutos -dijo Álvaro mirando el reloj para comprobarlo
-Pero tú sueles ser el más puntual y te has retrasado cinco minutos, imagínate el resto -dijo el hombre con tono enfadado
-Llámalos para que se aligeren-contestó mientras se sentaba en una de las sillas de la sala.
Era una sala pequeña, y acristalada, en el centro había una gran mesa de color negro, con muchas sillas de color burdeos a su alrededor.
-¡Tú! ¿A ti te conozco verdad? -preguntó María mirando a Álvaro
-¡Es verdad!-dijo tras haber estado un rato mirándola para reconocer quién era- pero no recuerdo tu nombre-terminó diciendo sonriente
-Soy María-dijo con una sonrisa- Álvaro, si no me equivoco, me alegró verte aquel día.
-Sí, Jil es así, pero mira, conseguiste el trabajo -contestó sonriente.
-Eso es verdad -contestó sentándose en una de las sillas al lado de Álvaro
En ese momento aparecieron por la puerta el resto de los chicos.
-¡Ya era hora! -les gritó el hombre en un tono enfadado.
-¡Lo sentimos! Hemos pillado mucho tráfico-le contestó Carlos.
-¿Y ella? ¿Eres nueva? -preguntó Dani señalándola.
-Si, empiezo hoy, me llamo María. ¿Vosotros sois? -dijo mirando a Dani, ya que eres el que le había preguntado
-Somos Auryn-dijo David
-¿Qué? -contestó María, pues no entendía nada.
-Yo soy Carlos-dijo sonriente-Él es David-dijo señalandolo-Dani, Blas y Álvaro-les presentó.
-Encantada. A Álvaro ya lo conocía -en ese momento a María se le escapó una sonrisilla.
-¡Ah! ¿Y a qué te dedicas? ¿Cantas? -le preguntó Blas.
-No. Quiero ser compositora, pero de momento...
-Sirve cafés y hace fotocopias-le cortó Álvaro
-Sé decirlo solita -dijo María mientras fulminaba a Álvaro con la mirada.
-Pues traenos unos capuccinos por favor, con las prisas para no llegar tarde, no nos ha dado tiempo -pidió Dani
-Prisas dice-comentó el hombre-dejate de trolas y centrate en lo que vamos a hacer.
María se pasó la mañana haciendo fotocopias y sirviendo cafés. No le entusiasmaba demasiado lo que estaba haciendo, pero era el camino que le abriría las puertas hacia su sueño, que era componer.
Los chicos, miraron un par de canciones, que artistas consagrados se las cedían para que hiciesen alguna cover, y examinaban cual encajaba mejor con sus voces, y así poder añadirla al nuevo disco.

Al final de la jornada, María regresó a la sala acristalada para recoger sus cosas y marcharse a casa, solo había servido cafés, pero estaba realmente agotada. Al dirigirse al ascensor, se chocó con alguien.
-Perdona -dijo María sin levantar la cabeza del móvil
-Te gusta chocarte conmigo-le contestó la otra persona.
María levantó la cabeza y se encontró con Álvaro.
-¿Qué haces aún aquí? -preguntó María
-He olvidado unas cosas y venía a recogerlas. ¿Ya te vas?-le contestó Álvaro
-Si. mi turno ya ha terminado.
-Espérame y nos vamos juntos-dijo con una sonrisa.
-Vale.
Álvaro entró en la sala, recogió los papeles que había olvidado, y ambos se montaron en el ascensor.
-¿Qué tal tu primer día? -comenzó Álvaro la conversación, mientras esperaban que el ascensor llegase
-Estoy cansadísima y eso que no he hecho nada más que servir cafés -dijo con tono cansado
-Bueno, esto es  una prueba para comprobar que realmente te interesa el trabajo y estas dispuesta a hacer lo que sea, después te colocarán en donde realmente quieres. Si has entrado es porque eres buena -dijo Álvaro animándola
-Gracias por los ánimos
-De nada. Por cierto, ¿haces algo ahora?
-No, ¿por qué?
-Por si te apetece cenar conmigo y me cuentas más sobre ti. Quiero conocer a mi nueva compañera de trabajo -dijo poniéndo una sonrisa seductora
-Vale. ¿A dónde quieres ir?
-¿A mi casa?
-Esta bien. ¿Vives muy lejos?
-No. Está muy cerca. He venido andando hasta aquí.

Ambos salieron de la oficina sonrientes, llamando la atención entre el resto de las personas que salían de aquella oficina, por su juventud y por la sonrisa que marcaba su rostro, ya que el resto de trabajadores no salían especialmente contentos. Empezaron a andar hacia la casa de Álvaro mientras iban hablando de sus gustos, inquietudes,de su familia, sueños,...
-Es aquí-dijo Álvaro deteniéndose frente a un portal e introduciendo la llave en la ranura para poder entrar.
-Es bonito-contestó María mirándolo con detenimiento
-Gracias.
Llamaron al ascensor, pero estaba tardando demasiado.
-¿En qué planta vives?-preguntó María
-En el séptimo ¿por?
-¿Subimos por las escaleras?
-Vale
Empezaron a subir por las escaleras, cuando llegaron a la quinta planta. María miró a Álvaro.
-Tonto el último-gritó y empezó a correr escaleras arriba.
Álvaro se rió y empezó a correr detrás.
Ambos llegaron a la planta con la lengua fuera. Álvaro abrió la puerta y pasaron a la casa.
María miraba todo con sumo detalle.
-¿Te gusta? -le preguntó
-Se ve acogedora. Me gusta mucho. ¿La has decorado tú?
-Si, bueno me ayudó mi hermana, tiene mucho gusto para estas cosas.
-¿Vives con tu hermana?
-No.Vivo solo.
-¡Ah! -contestó quedándose callada y pensativa
-¿Qué quieres cenar?
-Lo que me prepares-contestó sonriente
-Será lo que preparemos porque tú también cocinas mona
-¿Me invitas a cocinar? Tendras jeta -contestó María riendo
-Te he invitado a cenar, no di detalles
-Tienes razón -confesó María
Ambos se pusieron a cocinar, ninguno era muy hábil en ello, por lo que dejaron la cocina hecha un desastre.
Cenaron en el salón, pues no había mesa en la cocina. Al terminar de cenar recogieron todo incluido el desastre creado en la cocina al intentar hacer la cena
-Ha quedado rica. Me voy a replantear esto de cocinar -comentó María riendo
-Pues a mi no me invites a probarla, prefiero conservar mi estómago en buen estado
-Oye, que cocino bien.
-Si, si -contestó riendo
-Señorito Álvaro se está usted columpiando-le amenazó María con la sartén que estaba fregando en la mano
-Uy que miedo-dijo riéndose
-Con que esas tenemos, ¡Eh! -dijo enjuagando la sartén y apoyándola en la encimera
Álvaro se rió y salió corriendo por el pasillo
-No huyas
-Para que me pegues, me voy a quedar yo allí-dijo continuando con su carrera hasta llegar al final del pasillo
María llegó al punto donde se encontraba Álvaro.
-Ya no puedes escapar -dijo sonriente
Álvaro se acercó a María, la miró a los ojos. María se quedó quieta. ¿Qué hacía? .Álvaro se acercó un poco más. María se acercó también a él. Álvaro la cogió por los hombros y la giró quedándo él en la posición que antes ocupaba María y a la inversa.
-¡Já!.Vuelvo a ser libre -dijo volviendo a huir
-Eres un tramposo- gritó mientras entraba en la habitación de Álvaro y se sentaba en la cama
Álvaro entró tras ella
-Es que verte amenzándome con la sartén en la mano me imponía respeto.
-Pero en el pasillo no tenía sartén
-La escena se quedó grabada en mi mente-dijo mientras se sentaba en la cama junto a ´María
-Pues vas a tener que compensarme
-¿Yo?-preguntó Álvaro confuso
-Si, tú, por daños y perjuicios, has echo trampas. Estabas acorralado. Yo iba a obtener mi venganza y no me has dejado
-Esta bien ¿Y cómo he de compesarle señorita?
-Usted sabrá. Antes hizó algo por lo que iba a perdonarle mi venganza
-¿Qué?
-Piensa
Álvaro sonrió al darse cuenta, de a que se refería María. La volvió a mirar a los ojos, pero esta vez fue ella la que se acercó y le besó, asegurándose que Álvaro no hiciese una de las suyas.
Continuaron ahí sentados sobre la cama besándose, esos besos cada vez contenían más pasión. Álvaro comenzó a levantar la camiseta de María hasta que salíó de debajo de su falda, ya que la llevaba metida por dentro. Paró y miró a María quien con un leve gesto de asentimiento indicó a Álvaro todo lo que quería saber.





miércoles, 28 de noviembre de 2012

Capítulo 25: Cambios


Última semana de Agosto. Las vacaciones estaban a punto de llegar a su fin. Un nuevo curso iba a comenzar, lleno de novedades.
Carla volvió a Cádiz con sus padres, tras un largo e intenso periodo de vacaciones. Pero había encontrado algo especial en este viaje y esperaba poder conservarlo durante mucho tiempo.
Por otro lado, los chicos estaban haciendo los últimos conciertos de su gira de verano, e iban a comenzar los  de la gira de invierno. No paraban, cada día tenían un nuevo proyecto entre manos, esto era fantástico para seguir creciendo en su carrera, pero no les dejaba mucho tiempo para cuidar sus relaciones más personales.

Hoy les tocaba la ciudad de Valencia, hacía mucho tiempo que no iban por esa ciudad y los chicos estaban entusiasmados.
-¡Qué ganas tenía de volver aquí!.Se portan genial con nosotros -dijo Dani entusiasmado
-En todas partes nos tratan genial -contestó David - y eso te motiva más a darlo todo en el escenario. Esta noche quiero ser yo el que se despida y diga unas palabras. Tenemos mucho que agradecer y estoy inspirado.
-Uy, ya salió el David sentimental. Creo que hoy voy a poder irme de aquí en canoa -comentó Carlos riendo
-10 minutos -les avisó uno de los regidores.
-¡Qué nervios! ¿Hacemos ya el ritual? -dijo Blas
-No. Espera. Quedan 10 minutos, si lo hacemos ya me voy a poner más nervioso -dijo Dani mientras daba pequeños saltitos para calmar los nervios.
-Dani para quieto, que nos pones nerviosos al resto -dijo Álvaro perdiendo la calma cosa extrañan en él, ya que solía ser muy tranquilo.
-El chico tiene complejo de pelota saltarina -contestó Carlos
Todos rieron e hicieron el ritual antes de salir al escenario y darlo todo. Cuando el concierto terminó, decidieron irse todos de fiesta para celebrar que había sido un éxito y despejarse un poco.
Entraron en el primer pub que encontraron, no estaba muy lleno y tenía buena pinta. Se dirigieron todos hacia la barra.
-¿Qué queréis tomar? preguntó Dani, ya que era el que iba a pedir.
-¿mojitos? A mi hoy me apetece -dijo Carlos, en forma de propuesta a sus compañeros
-Secundo lo de los mojitos -contestó Blas
-¿Y los demás? ¿Mojitos para todos? -preguntó Dani de nuevo
-¡¡Mojitos!! -contestaron a coro
Dani pidió los 5 primeros mojitos de la noche. Estos, o más bien los vasos en los que habían estado se fueron acumulando sobre la barra. De repente llegaron al bar dos chicas, y se colocaron en la barra justo al lado de ellos.
-¡Hola! Soy Dani, ¿Y vosotras?
Las chicas se miraron y se rieron. Una de ella se atrevió a contestarle.
-Soy Patricia, pero me puedes llamar Patri y ella es Gema -tras terminar de presentarse ella y Gema le dieron dos besos a Dani cada una.
-Pues yo soy David, encantado -dijo dándolas dos besos también.
-Encantadas -dijeron a la vez riendo.
-Pues yo soy Blas y él es Álvaro -dijo presentándose y dándoles ambos un beso a las dos chicas.
-Encantada también. ¿Y él? -dijo Patri mientras señalaba a Carlos
-Él es un feo que nos hemos encontrado por ahí, no le hagas mucho caso -dijo Dani "presentándolo"
-Le molesta mi belleza -dijo defendiéndose- me llamo Carlos.
-Encantada Carlos -dijeron las chicas dándole también dos besos.
Carlos les respondió con una amplia sonrisa.

-¿Venís muy a menudo por aquí? -preguntó Dani volviendo a entablar conversación con las chicas.
-La verdad es que no -contó patricia- no soy de aquí. He venido a visitar a una amiga -terminó diciendo mientras miraba a Gema.
-¿Y de dónde eres? -le preguntó Blas curioso
-De Madrid -contestó
-Yo también -contestó Álvaro sonriente- bueno en realidad todos vivimos en Madrid.
-¿Y qué hacéis aquí? ¿Vacaciones?-pregutó Gema metiéndose en la conversación.
-¡Ojalá! -respondió Dani -estamos por trabajo.
-¿Trabajais en Valencia? -preguntó Patri intentando comprenderlos
-No-dijo Dani
-Es que te explicas fatal, normal que las chicas no te entiendan-dijo Carlos-Somos cantantes, hemos formado un grupo, y hemos venido aquí a dar un concierto.
-¡Qué guay! ¿Y a qué hora es? -pregunto Gema
-Ya ha sido -contestó David riendo
-Vaya -dijo Patricia
-¿Pordríais.....-intentó preguntar Gema- bueno es igual- terminó diciendo mientras tomaba un sorbo de la bebida que le acababan de servir.
-Dinos. ¿qué si podemos qué? -dijo Carlos, intentando que terminase de preguntarles
-No es igual, es una tonteria
-Vamos chiquilla. Dinoslo -dijo Dani curioso
-¿Podríais cantar ahora algo para saber como sonáis? -terminó diciendo ruborizada
Los chicos se rieron.
-Pues claro, lo haríamos encantados -le contestó Blas
-¡Si! Concierto sólo para nosotras -dijo Patri saltando
Los chicos volvieron a reir.
-¿Qué cantamos?-preguntó Carlos, dando un último sorbo a su bebida, y soltándola en la barra.
-¿The One That Got Away? -Propuso Álvaro, ya que esa canción le entusiasmaba realmente.
-¡Venga!-dijo Carlos
Se miraron unos a otros y empezaron a cantar.

*Cantando*
And in another life I would be your girl.
We keep all our promises, be us against the world
And in other life I wouls make you stay.
So I don't have to say you were the one that got away.
The one that got away.

Las chicas se miraron sorprendidas mientras los chicos cantaban. Y cuando acabaron la canción empezaron a aplaudirles con gran entusiasmo.
-Sois muy buenos-dijo Patri
-Tremendos-dijo Gema
-Estamos calificando como cantan Gema-le contestó Patri
Los chicos se rieron.
-¿Tenéis canciones propias?-pregunto Gema
-Si.¿Te apetece escuchar una? -preguntó Álvaro entusiasmado.
-Si-dijo la chica sonriente
-¿Don't give up my game? ¿o 1900? Son las más recientes que tenemos-dijo Dani a sus compañeros en modo de propuesta
-Espera. ¿Don't give up my game? -Dijo Patri reconociendo ese título
-¿La conoces? -le preguntó Blas sorprendido
-Si ¿Gema a ti no te suena? La hemos escuchado en la radio -contestó Patricia
-Es verdad ¿Vosotros sois Auryn? -preguntó Gema
-¡Si!-respodió David con una amplia sonrisa
-¡Qué casualidad! -dijeron las chicas riéndose -Pues nos gusta vuestra música. Pero no os poníamos cara,no nos entró esa curiosidad -dijo Patri
-Ahora si, y bonitas caras -dijo Gema entre risas
-Gema, como aprovechas la mínima -contestó Patri riendo

Todos se rieron y continuaron hablando mientras iban pasando las horas.

A la mañana siguiente partieron hacia Madrid, con un bonito recuerdo de sus vacaciones y de todos los lugares que habían visitado en su gira.

*Durante el camino*

-Estoy cansadísimo -dijo Dani apoyándose en la ventana para dormir un rato
-¿Triunfaste anoche entonces? -le preguntó Blas
-Estoy cansado-respondió
-Eso suena a que sí -prosiguió David con la misma curiosidad que Blas
Carlos comenzó a reirse
-Este lo sabe seguro. ¡Carlos cuenta! -dijo Blas
-Uy me llaman, tengo que contestar- dijo Carlos descolgando la llamada, pues era verdad, le estaban llamando en ese momento.

-¿Quién?-dijo respondiendo a la llamada
-¡Hola feo! -le contestó la otra persona al lado del teléfono
-¿Carla? -respondió dudoso
-¡La misma! ¿Te he despertado? Te noto raro.
-Estaba despierto. He descolgado tan rápido que no he podido ver quien llamaba. No sabes lo que me ha alegrado tu llamada, me has salvado de una -dijo mirando a sus compañeros triunfante
-¿Y eso? ¿Qué ha pasado?
-Me querían torturar a preguntas. Son unos cotillas y me quieren sonsacar la información a mi
-¿Qué has hecho?
-Nada. Quieren saber si Dani ayer pilló cacho, y como esta dormido, pues acuden a mi.
-Y yo he llamado en el momento exacto ¿no?
-Pues si
-Para que luego que quejes-dijo entre risas-¿Y cómo te va?
-Pues muy bien, ahora volvemos a Madrid. Y ya no hay más conciertos hasta dentro de dos semanas, así que me tendré que poner a día con los estudios. ¿Y tú?
-Pues yo no he tenido conciertos, me dijeron que todos los escenarios estaban reservados para unos tal Auryn, me han quitado trabajo, así que ya me he puesto con los estudios.
-Vaya, que mala suerte, he oido hablar de esa banda. Hay uno que es genial, un tal Carlos, creo..
-Lo has oido al revés, ese es el peor de la banda.
-¡Ah! Rumores equivocados -dijo Carlos riendo
-Eres tontísimo
-Lo llevo con orgullo-le contestó Carlos
-Imbécil
-Ya eres la de siempre, es tu palabra comodín
-Tú tampoco cambias-dijo riendo-¿Sabes qué? Me voy a dar un lujo
-¿Un lujo? ¿Cuál?
-En noviembre acabo los parciales, así que en Diciembre, me voy a dar el lujo de irme la semana del puente, por ahí.
-Me parece bien ¿A dónde tienes pensado ir? ¿Qué vas con tus padres? ¿La semana entera? ¿Pero vas a faltar a clase?
-Carlos, de una en una-contestó riendo- Te las voy a contestar en orden aleatorio.
-¿Te acordarás de todas?
-Si. A clase solo falto dos días, pues el puente empieza el miércoles. Si, me iría la semana entera de vacaciones. Mis padres trabajan, me iría sola. ¡Contestadas!
-Te queda una pregunta-dijo Carlos- y además la más importante.
-¿Cuál?
-¿A dónde tienes pensado irte?
-Pues tenía pensado irme a la Conchinchina, pero me pilla un poco lejos para una sola semana; por lo que he pensado en ir...
-¿A dónde? Carla, me estas intrigando. ¡Dímelo!
-A Madrid.
-¿A Madrid?
-Si, eso he dicho, pero que si no quieres verme, no importa yo llamo a Álvaro y le hago la visita a él
-Que no tonta. Que si quiero que vengas. Es solo que....
-¿Qué pasa?-preguntó Carla asustada
-Que había pedido a unas personas que me ayudaran a hacer unos cambios en mi habitación, y si vienes tú, ya ellos ya no me hacen falta, y no se como decírselo
-Imbécil me habías asustado-dijo riendo- pues vas bien si piensas que voy a remodelar tu habitación
-Para lo bueno y para lo malo Carla. Me tienes que ayudar o ¿vas a permitir que siga viviendo en esas condiciones? ¿tan poco me quieres?
-Eres muy tonto. Y a los que les pediste ayuda con tu reforma diles, que soy una cabezota y me empeñé en hacerla yo
-Buena idea, y además no miento
-¿No mientes?
-Eres una cabezota -dijo riendo
-Hablo él más indicado. Bueno te dejo ya feo, buen viaje.
-Gracias. Un beso. Te quiero fea.
-Y yo-dijo Carla antes de colgar el teléfono.







miércoles, 14 de noviembre de 2012

Siento haber dejado la novela parada. La verdad es que me gusta escribir, lo utilizaba como un medio de desahogo. Pero he tenido una situación a mi alrededor poco favorable para continuar con la novela. Por lo que decidí aparcarla durante un tiempo indefinido. Ahora siento una inquietud por continuarla, por seguir con esta historia, pero me surgen dudas, no se si hacer un último capítulo para poder cerrarla, si dejarla como esta en el aire y dejaros que aquellos que la habeis leido os imagineis el final o por último algo mas difícil, continuarla, he dicho difícil, porque ahora tengo muy poco tiempo, y no se cuando podría escribir capítulos (digo escribir porque no hay ninguno, los subo conforme los voy escribiendo, no los acumulo). Por lo tanto, me gustaría que me dieseis vuestra mas sincera opinión.
Muchas gracias por leerme durante este tiempo. Habeis conseguido que haga algo que verdaderamente me guste, se que no soy buena, pero que utilizaseis parte de vuestro tiempo para leerme, es de agradecer. Muchas gracias y espero vuestros comentarios :).
Un saludo.

Mi twitter es: @car5la_

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Capítulo 24: La entrevista


Y así hicieron, Carla se fue con Carlos a playa América a a cumplir su promesa aunque agentes externos a ella se lo dificultaran. Tuvo numerosos intentos fallidos, ya que le entraba el pánico y retrocedía todo lo que había avanzado mientras sollozaba. Carla estaba verdaderamente aterrada. 
-Se que puedes -le animó Carlos mirándola sonriente -confío en ti.
Estas palabras, hicieron que Carla se armase de valor. Miró a Carlos, se aferró al paraguas que ambos sujetaban y les protegía de la lluvia y decidió entrar en el mar. Comenzó a adentrarse en él, mientras un mar de lágrimas recorría su cara, pero ella pensaba en él. El mar era la barrera que impedía que estuvieran juntos, y ella estaba dispuesta a romper la barrera.
Así fue, poco a poco sin separarse el uno del otro ni del paraguas se adentraron en el mar.
-¡Lo conseguí!-dijo Carla entre sollozos
-Sabía que lo conseguirías -dijo mientras la besaba bajo el paraguas -te quiero.
Y continuaron allí abrazados  sin soltar ese mágico paraguas, que les ayudaría a superar sus miedos.

Mientras tanto en el hotel.
-¿Dónde está Carlos? Dijo que estaría aquí pronto. Y ya es la hora de comer. A las 6 nos tenemos que ir -dijo el mánager preocupado
-No lo se. Le voy a llamar para que se de prisa -dijo Dani en un intento de que se calmase
Dani cogió el móvil y llamó a Carlos
-¿Si? -dijo Carlos contestando al teléfono
-Carlos, tio, ven ya al hotel, que nos tienes preocupados, en tres horas nos vamos, y estamos esperándote para comer.
-¡Voy para allá!
-¡Date prisa!-dijo Dani colgando
-Ya viene para aquí -dijo informando al resto del equipo

Cuando Carlos llegó al hotel, todos se quedaron sorprendidos traía un paraguas de la mano, pero estaba completamente calado
-¿Carlos? -preguntó Dani al verlo entrar -¿Sabes que los paraguas sirven para refugiarse de la lluvia?
-Claro -dijo riendo
-Pues no veo yo que ese lo hayas usado mucho -dijo Blas riendo
-Si que lo he usado
-Pues no te ha servido para mucho
-Más de lo crees -dijo con una sonrisa que le ocupaba toda la cara
Todos se miraron sin comprender nada

Como el mánager había informado a Carlos a las seis partieron de regreso a Madrid, para continuar con la gira. Fueron entretenidos gastándose bromas durante el camino, como en todos los viajes, la diferencia era que Carlos tenía un nuevo amuleto, un paraguas que no soltaba.

Al día siguiente a Carla estaba dormida y le comenzó a sonar el móvil, lo dejó sonar un rato volviendo a inundar su habitación aquella canción de Coldplay que tanto le gustaba.
-¿Si? Carlos ya vi las noticias ayer, se que hoy también va a llover. Gracias por su servicios, pero los desconecto temporalmente. -dijo con una risa floja, debido a que aún estaba adormilada
-¿Carlos? ¿Servicio meteorológico? ¿Qué dices? -dijo la persona al otro lado del teléfono- soy María, tu amiga de Madrid -termino diciendo
-¿María? -dijo Carla con voz ahogada -¡Que vergüenza!
-Anda tonta que no pasa nada.Además tú no sabes que significa esa palabra
-Bueno -dijo riendo- y ¿para qué llamabas?
-Para contarte que me han concedido una entrevista para una gran discográfica. Es mañana y necesitaba contártelo
-¿Si? ¡Que bien! me alegro- ¿Qué discográfica? ¿Sabes ya que ponerte? ¿necesitas ayuda? -empezó a formular una pregunta tras otra sin dejar que su amiga respondiese
-Espera, espera, que te estas poniendo más nerviosa que yo. Se llama Warner. Pues he pensado en ponerme el vestido beige ajustado con los tacones negros que me prestaste y todavía no te los he devuelto -dijo riendo- y ese collar largo que Lucía me regalo por mi santo. ¿Qué te parece?
-Perfecto. Pues mucha suerte fea. Llámame cuando salgas de la entrevista. Un beso, que ya que me has hecho madrugar voy a ayudar a mi abuela con la limpieza de la casa.
-Espera
-Dime
-¿Quién es Carlos? ¿Qué es eso de servicio meteorológico?
-Lo siento, te lo diria pero me reclaman por aquí. Ya hablamos mañana.
-Carla, ¿no serás capaz de dejarme así? 
-Si-dijo riéndose y colgó

Esa tarde, María fue a la entrevista. El vestíbulo del edificio era inmenso. Todo esta pintado de blanco y la luz es abundante y clara. Hay muchos carteles enmarcados colgados por las paredes, son cantantes conocidos por ella, pero sus ojos siguen buscando un cartel en ese inmenso lugar en el que ponga recepción. 
María lo encuentra y se dirige allí para indicar que ha llegado y la indiquen cuando puede pasar al lugar de la entrevista.
-Espere ahí sentada unos instantes, voy a avisar de que ya esta aquí.
-Gracias
María se sienta. A los pocos minutos comienza a caminar de un lado a otro nerviosa. Lleva un maletín con todo sus trabajos. El corazón le late a gran velocidad. ¿Quién le hará la entrevista? ¿Qué le preguntará? ¿Durará mucho? ¿Les gustaré? La cabeza de María empezó a llenarse de preguntas que iban provocando que fuese aumentando su nerviosismo. Paró de hacerse preguntas en un intento de mantener la calma.
Al cabo de un rato, una de las recepcionistas se asoma.
-Perdone, señorita Castro
María se vuelve hacia la recepcionista-
-¿Sí?
-Acaban de avisarme de que puede usted subir. Jilgorio Martínez la está esperando. Suba y llame a la segunda puerta a la izquierda. De todas formas el nombre está escrito en la placa junto a la puerta del despacho.
-¡Gracias! 
María subió las escaleras despacio y tropezó con uno de los escalones, no miró a su alrededor por si alguien la estaba mirando. Aceleró su paso para alejarse de las escaleras lo antes posible.
Llega a la planta de arriba mira a su izquierda y ve la placa... Jilgorio Martínez... Golpea la puerta con los nudillos, espera, pero nadie responde. Vuelve a repetir la acción, pero sigue sin responder nadie. Llama de nuevo pero esta vez se excede con la fuerza.
-Adelante, ya era hora, la esperaba
¿Ya era hora? Llevo una hora esperando abajo pensó María mientras entraba y cerraba la puerta a su paso.
El despacho era amplio y tenía las paredes pintadas de blanco. Al fondo de la habitación había un hombre bajito sentado en una gran mesa de madera escondido tras un Mac. Debía tener unos cuarenta años. 
-Buenas tardes, me llamo María..
-Si, sí, Castro.., lo sé -le contestó sin levantar la mirada de la pantalla.-Yo concerté la cita, por lo que debo saber su nombre. Siéntese María. Vaya nombre.
¿No le gusta el nombre María? Pues anda que Jilgorio, pensaba María enfureciéndose. No, no, manten la calma María. Tienes que conseguir este puesto.
-He venido para solicitar el puesto vacante.Sería un honor para mí..
-Claro que sería un honor para usted...somos una de las discográficas más importantes del mundo-contestó aún sin levantar la mirada de la pantalla.
María traga saliva. Tiene un carácter difícil, pero lo conseguiré dijo armándose de valor, y mostrando una de sus sonrisas seductoras y que le solían hacer irresistible.
-Verdad. Es por ello que les he elegido a ustedes...
-Se equivoca. Usted no nos puede elegir, en tal caso, nosotros la hemos escogido a usted-sigue contestando sin levantar la vista del ordenador
-Ya, solo quería decir que...
-Usted no tiene nada que decir.Debe enseñarme sus trabajos y punto. Ellos hablarán por usted-dijo  alzando los ojos de la pantalla y mirándola.
María coge el maletín y lo abre sobre la mesa. Saca sus trabajos. 
Varía canciones compuestas por ella misma. Melodías para canciones. Letras. Inspiradas en tardes que estaba con sus amigas, en momentos vividos con esa persona especial. Jilgorio los va cogiendo y echando un vistazo mientras va mascullando algo entre dientes.
-Mmm...Banal...Previsible...Repetitivo...-Jilgorio va soltando una retaila de adjetivos en voz baja mientras va examinando todos los trabajos e María.
María se empieza a decaer. Sus trabajos. Fruto de tanto esfuerzo e imaginación, tardes en blanco con la guitarra en la mano en un intento de que la inspiración llegue. Todo ese trabajo esta siendo tratado con desprecio,por un tipo llamado Jilgorio. Llega a la última partitura y se queda pensativo con ella en las manos. Es una reedicción de una canción de Sergio Dalma, cantante que pertenece a esa discográfica.
-Esta la hice para sentirme ya un poco parte de ustedes...
-A ver si lo entiendo...¿Me está diciendo qué para sentirse más próxima a nosotros le roba una canción a uno de nuestros cantantes?¿Ese es su concepto de creatividad?
María está desconcertada. Siente que se le saltan las lágrimas, pero recupera el dominio de sí misma.
-Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban-dijo en un tono bajo, pero Jilgorio pudo escucharlo
-Por el momento, usted no pasa de ser una copia.
María estaba a punto de reventar de rabia, pero una vez más se controló.
-Entonces, ¿estoy contratada o no?
Él se quedó pensativo.Volvió a mirar la pantalla del ordenador. Tecleó algo.
-De todas las personas que he visto hasta ahora usted es, de todas formas, la menos desastrosa.Pero sólo porque parece lista...-Alzó los ojos de la pantalla-Y según parece tiene carácter. Sus trabajos por otra parte, son lamentables. Puedo asignarla el departamento de grabación, dado que le gustan tanto las canciones. Pero , al principió se encargará de las fotocopias y el café. Sea puntual.
Puntual como tú, piensa María mientras recoge sus trabajos y los mete de nuevo en el maletín,. María se levanta y cierra la puerta a sus espaldas. Nada más salir se apoya en ella. Resopla.
-Es duro ¿eh? -María abre los ojos de golpe. Un chico más alto que ella, moreno, con unos ojos verdes intensísimos, y una sonrisa divertida le está observando.- Lo sé, Jil, parece despiadado. Bueno, lo es, pero si lo convences te irá todo genial.
-¿Seguro?Nose, hay dentro me ha destrozado, una tras otra.
-Él es así. Excéntrico. Perfeccionista. Pero también es fantástico, genial, y capaz de descubrir nuevos talentos como nadie. ¿te ha echado o no?
-Me ha dicho que mañana me pondrá a hacer fotocopias en el departamento de grabación.
-Es un buen comienzo. No sabes la de gente que le gustaría estar en tu lugar. Además yo a veces trabajo allí con los chicos. Ya te pediré alguna fotocopia -dijo riendo
-Caramba, fíjate lo que hace la crisis,a lo que llegamos a aspirar en España, trabajar haciendo fotocopias -dijo riendo
-Por cierto me llamo Álvaro-dijo dándole dos besos
-Yo María-dijo sonriendo
-Pues nos vemos mañana.
 María se despidió de Álvaro y cogió el móvil para llamar a Carla y contarle como le había ido la entrevista.


domingo, 16 de septiembre de 2012

Capítulo 23: El paraguas.


Los chicos llegaron al hotel y cayeron rendidos. Había sido un día duro plagado de emociones.
Eran las diez de la mañana, David fue el primero en levantarse. Corrió las cortinas para alumbrar la habitación, pero no le sirvió de mucho, el cielo estaba encapotado, ese día iba a llover en Vigo, como casi todos los días.
David encendió la luz de la habitación y fue despertando al resto de sus compañeros y el equipo, para aprovechar el día que le quedaba en esa ciudad, aunque estuviese lluvioso.
Cuando Carlos miró por la ventana, y vio que comenzaban a caer las primeras gotas se llevo las manos a la cabeza. No podía pedirle a Carla que fuese a la playa lloviendo.
-¿Qué ocurre? –preguntó Blas viendo la reacción de Carlos - ¡Bah! Sólo es lluvia.
-Bueno, en ocasiones la lluvia juega malas pasadas, y a mi me la esta jugando
-No te comprendo
-Digamos, que yo tenía una motivación, para intentar hacer algo que me costaba mucho y siempre he evitado hacer, y ahora por culpa de la lluvia, esa motivación va a ser imposible. Y he de tomar la decisión, de si intentarlo sin la motivación, o ponerme de excusa a mi mismo, que no es posible, porque no se ha cumplido todo el trato.
-Ahora te comprendo aún menos –dijo Blas muy confuso –Carlos, ¿estás bien?
-Si. He de hacer una llamada.
-Pero nos tenemos que reunir ahora
-Enseguida voy –dijo alejandose para llamar

Carlos cogió su teléfono, y busco en la agenda un número.
Carla estaba dormida y de repente su móvil empezó a sonar. Tardó un rato en cogerlo, por lo que la habitación se inundó con la melodía de Coldplay “Every teardrop is a waterfall”.
-Te contesta Carla recien levantada y malhumorada, seas quien sea deja tu mensaje depués del pi –dijo Carla contestando a la llamada –pi.
-¡Que simpática te levantas! Venga que son las diez dormilona, ya son horas.
-Pero la cama hoy me ha cogido cariño, y no le iba a decir no, pobre.
-Creo que a partir de ahora te voy a despertar todos los días, estas más simpática que durante el resto del día
-¡Imbécil!
-Ya eres la de siempre
-Si me has llamado para decirme eso, vete un poco lejos Carlos.
-No, no era para eso
-¿Entonces?
-Esta lloviendo
-Carlos, cuando me levantase miraría por la ventana, no necesito ningún servicio meteorológico.
-Carla te he dicho que ¡esta lloviendo!
-Que ya me he enterado-dijo con el mismo tono- ¡Ostras! ¡Que llueve! ¡Mierda! ¿Entonces qué? –contestó al comprender el mensaje de Carlos.
-Para eso te llamaba. Pues ahora debería estar en una reunión. Al salir te llamo y quedamos para ver que pasa.
-Vale

Carlos colgó y se fue a la reunión. Al entrar todos le miraron preguntándose que era eso tan importante que tenía que hacer, pero no se atrevieron a preguntarlo.
-¿Qué me he perdido? –preguntó Carlos al entrar
-Poca cosa, que David esta empanado como siempre, esta colando una tras otra –dijo Blas
-¡Vaya! Pues eso me hacía empezar bien el día, nada David, repitelo –dijo Carlos riendo
-Bueno como veo que ya estamos todos, y con el humor de siempre, empezamos –dijo el manager.
Los chicos fueron aportando ideas, y aceptando y estudiando nuevos proyectos que les iban ofreciendo las empresas.

Al mismo tiempo Carla seguía en su cama pero ya estaba despierta y con el móvil en las manos. Decidió levantarse, subió su persiana y comprobó que lo que Carlos, su servicio meteorológico, le había dicho era cierto.
Se dirigió al cuarto de baño, puso la radio y buscó allí los cuarenta principales, su emisora preferida, y se metió en la ducha. Mientras el agua iba deslizándose por su cuerpo tarareaba las canciones que iban sonando.
Al salir se vistió y se fue a desayunar en la compañía de se abuela que llevaba un tiempo despierta. Le contó lo que le fastidiaba que el día estuviese lluvioso.
-Pero niña, aunque llueve se pueden hacer muchas cosas. Esta juventud –dijo la abuela de Carla
-¿Qué hacías tú  los días de lluvia?-preguntó Carla mientras mordía un trozo de pan con aceite
-Muchas cosas Carla, solo hay que tener imaginación. Antes no teníamos tantos aparatitos como ahora, pero nos ibamos a una cafetería a pasar la tarde, a un centro de ocio, a una boutique, a pasear..
-¿Pasear? ¿lloviendo? Creo que te estas liando abuela –dijo riendo
-No. Se lo que digo, yo daba buenos paseos con tu abuelo los días de lluvia. Nos metiamos los dos bajo un paraguas y no nos hacía falta nada más.
-Un paraguas..-dijo Carla pensativa
-Claro, si no nos mojamos, esta niña, los aparatitos te están atrofiando el cerebro
-Que si abuela –dijo Carla riendo –gracias por la idea –le dijo dándole un beso en la mejilla
-¿Qué idea? Niña, ¿de qué hablas? Cada día estas peor.
-Una abuela, y muy buena –dijo abrazándola
-Pues me alegro de haberte servido niña. Y ahora verte a hacer tu cuarto
-Voy

Carla se fue a recoger un poco su habitación y al terminar llamó a Carlos. Pero no le cogió el móvil. Estará aún reunido pensó. Pero al poco tiempo comenzó a sonarle, era él.
-¡Hola! –dijo Carla contestando a la llamada
-Estaba aún en la reunión
-Ya lo imagine, pero no has tardado nada en salir, me has llamado enseguida
-Ya, estabamos terminando cuando me llamabas.
-Que bien
-Bueno, y porque me has llamado, ¿has pensado algo?
-Mas bien si.
-¿El qué?
-Es algo con un paraguas
-¿Con un paraguas? –preguntó Carlos sin comprender que locura se le habría ocurrido esta vez a Carla
- Si con un paraguas. Tú dime cuando quedamos y ya te diré allí de que se trara.
-No dimelo ahora mejor, y ya calculo yo el tiempo
-No. Es sorpresa. ¿A las 12?
-Venga vale, nos vemos en una hora en el centro comercial de ayer.
Ambos colgaron y se prepararon para irse al centro comercial

-Abuela me voy.
-¿Dónde?
-Al centro comercial dile a mi madre que llegaré por la tarde
-Vale. Pásalo bien y no te mojes mucho
-Se intentará abuela –dijo riendo

Al mismo tiempo, Carlos se despidió de los chicos diciéndoles que había quedado con Carla, pero que esta vez no tenía ni idea de que iba a hacer. Pero antes de salir…
-Carlos, ¿dónde crees que vas?-le preguntó el manager
-fuera
-¿No ves que esta lloviendo?
-Si, pero es un momento enseguida vuelvo, es algo importante que he de resolver antes de irnos de aquí
-Pero no puedo dejar que te arriesgues a ponerte malo, harías que todo se vaya al garete, piensa en tus fans.
-No me pasará nada. Enseguida volveré –dijo Carlos mientras se alejaba corriendo, para asegurarse de que no o retenía allí.
El manager lo vio alejarse con mala cara.

A las once,  Carlos ya estaba en el centro comercial, y a los pocos minutos llegó Carla.
-¿Te haces de rogar eh?
-Me he retrasado unos minutillos
-Pues menos tiempo para verme, porque el manager no estaba muy de acuerdo en que saliera pero me ha dejado un ratillo
-Entonces, ¿no vamos a hacer nada hoy?
-Claro, dime que tenías pensado, y ya calculo yo el tiempo
-Pues verás…. Se que esta lloviendo, pero quiero demostrarte aún así que puedo cumplir mi promesa, aunque se me pongan impedimentos por el camino, y que si yo puedo tú también.
-¿Lo vas a hacer entonces?
-¡Si! –dijo Carla con tono firme, afirmación que le sorprendió hasta a ella misma.
-¿Y para qué el paraguas?
-Porque llueve
-Pero te vas a mojar igual, si te metes en el mar
-Si pero quiero que lo hagamos los dos juntos bajo el paraguas, y que cada vez que estes inseguro o te  sientas incapaz porque no estoy cerca, cojas este  paraguas y recuerdes el momento en que los dos entramos al mar.
Carlos lo miró con los ojos brillantes y le dio un tierno beso.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Capítulo 22: La promesa


-¿Vamos con los demás? –preguntó Carlos mientras se sacudía la arena de los pies.
-Prefiero volver a casa. Mañana me espera un duro día –contestó guiñándole un ojo
-¡Como quieras! ¿Qué tienes que hacer? –le preguntó curioso
-Prepararme para meterme en estas aguas –dijo mientras señalaba el mar que dejaban a sus espaldas.
Carlos sonrió en modo de respuesta
-Pues te acompaño
-Pero ¿sabrás volver después al hotel, tú sólo?
-Claro. ¿Dudas de mi capacidad?
-Un poco- Contestó Carla
-¿Quién te ha traído a esta playa?-preguntó Carlos
-Tú
-¿Entonces?
-Pero iba con los ojos cerrados, quién sabe si te estaban indicando el camino.
Carlos le miró mal y se rió.
-Vale. He usado el GPS –terminó confesando
-¡Lo sabía! Si Carlos más un mapa, es igual a perdido.
-Es verdad, mejor tener una orientación nivel Carla. Acabando siempre en cualquier lugar menos al que querías ir.
-Envidioso
-¡Uy si! Me encanta perderme. Se me ha olvidado mencionarlo en las entrevistas. Lo apuntaré para la próxima
-¡Idiota! –dijo Carla sacándole la lengua
-¡Fea!
-¡Tonto!
-¡Desorientada!
-¡Imbécil!
-Esa es tu palabra comodín cuando no sabes que decir, ¿no? –dijo Carlos riendo
-¡Imbécil! –repitió dándole un golpe en el brazo
-¡Ves! –dijo entre risas mientras se frotaba el brazo en el que Carla le había golpeado

Continuaron así durante la mayor parte del trayecto a casa de la abuela de Carla. Cuando llegaron al portal, Carla se quedó frente al telefonillo pero no llamo.
-¿Te ocurre algo?
-Si.
-¿Qué?-preguntó Carlos mientras se acercaba a ella por detrás
-No quiero llamar. Y si esta es la última vez que te veo.
-Mañana me verás, no todo el día porque nos vamos por la tarde, pero por la mañana tenemos una cita tu y yo en la playa.
-Entonces, todo lo que me has dicho ¿Es verdad? ¿Lo intentarías por mi?
-Siempre y cuando tu cumplas tu parte si, lo intentaría.
-Te quiero –dijo abrazándolo. Carla nunca se lo había dicho, es mas, le costaba decir a la gente que le quería, no era una chica que expresara muchos sus sentimientos, pero esta vez era diferente, él era diferente.
Carlos la respondió con un dulce beso.

-Anda sube ya, que tu madre se va a preocupar
-Buenas noches mongolito
-¿Y eso?
-Tu nuevo apodo
-Vale. Buenas noches conguita
-¿Se supone que ese es el mio, no?
-Si , porque eres una negra como David, pero más pequeña.
-¡Ah! ¿Gracias? –dijo sin saber como tomárselo
-Buenas noches-dijo mientras se reía.

Carla llamó al telefonillo, y entro en el portal, pero antes miro a Carlos y le guiñó un ojo.
Al entrar en casa de su abuela, estaban todos acostados menos su madre, que se había quedado allí esperándola.
-¿Qué tal el concierto? –le preguntó su madre
-¿Qué concierto?
-Al que te ha llevado tu madrina. Carla , ¿dónde has ido?
-Así, es que estaba pensando en otra cosa, y me has pillado desprevenida, pues muy bien, al principio cuando me enteré que era de Auryn, no me sentó muy bien, pero ya he cambiado de opinión –dijo terminando con una sonrisa.
-¿Y no ha pasado nada más? –dijo su madre, conocia muy bien a su hija, y sabía que ese cambio de humor no se producía así por que si.
-Bueno….¡He vuelto a ver a los chicos!
-¿A todos? ¿Y qué tal?
-Bien. Se han sorprendido de verme, alguno incluso no supo como reaccionar –le contó riéndose al recordarlo
-Me alegro de verte tan feliz de nuevo hija. Vete a dormir y descansa, que es tarde y mañana será un día un duro.
Luisa no sabía lo acertada que estaba al decir esa frase, su hija necesitaba descansar para superar un miedo y lograr un sueño. Sería un día muy especial que marcaría su vida.

Carla le escribió un mensaje a Paula agradeciendola todo, pero esta no le contestó, por lo que supuso que estaría todavía con los chicos.

Carla no se equivocó al deducir porque no le había contestado el whatsapp.
Paula seguía con los chicos.
-Y yo que pensaba que el gracioso era Carlos, pues tú no tienes nada que envidiarle –le dijo Paula a Blas aún riendo.
-Gracias por el piropo cara de topo
-Bueno, eso es por que estas tú aquí, y el chico se hace el guay, sino ni siquiera habla –dijo David riendo
-Eso no es cierto –dijo Blas
Todos se reían y gastaban bromas para pasar el rato, mientras esperaban a que Carlos volviera para volver al hotel.
-¿Qué hora es? Y ¿Carlos? ¿Aún no ha vuelto? –dijo Dani, mirando constantemente el reloj
-Pareces su madre –dijo Álvaro riendo
-Creo que todos queremos descansar, y hasta que no vuelva el pendón no podemos –dijo Dani defendiéndose
-Hablando del rey de roma –dijo Álvaro señalando a Caros que se aproximaba hacia ellos
-¡Hola chicos! Veo que aún seguís acompañados –dijo sonriente
-Y yo veo que tú no, ¿dónde esta Carla? –le preguntó Alvaro
-En casa de su abuela
-Entonces, ¿nos volvemos ya al hotel? –dijo David
-Bueno, depende lo que quiera Paula, también esta con nosotros –dijo Blas
-No importa, yo también estoy cansada –dijo Paula
-Pues todos a dormir –comentó Dani muerto de sueño.
Todos rieron al ver lo desesperado que estaba Dani, por irse a dormir.
-¿Quieres que te acompañemos? –le preguntó Carlos
-No importa, llamo a mi padre
-Pero es tarde para molestarlo. Te acompañamos nosotros, bueno Dani no tiene fuerzas, pero el resto si –dijo Blas riendo
-Ey, que yo si hace falta le acompaño. Que aguanto eso y más. ¿Vives muy lejos Paula? –dijo esperando que la respuesta fuese no
-No. A diez minutos de aquí andando
Dani sonrió. Y el resto sonrieron al comprender el porque de su sonrisa
El camino se hizo ameno ya que los chicos estaban cansados y decía más tonterías de lo normal.
-Gracias por todo chicos de verdad. Me ha encantado conoceros –dijo depidiéndose.
-Igualmente. ¡Buenas noches guapa! –dijeron todos a la vez
Le dio dos besos a cada uno, y entró en le portal, una vez hubo entrado, los chicos se fueron al hotel guiados por el GPS de Carlos, que había actualizado para poder darle la “sorpresa” a Carla.