Carlos se quedó inmóvil,
miraba fijamente a Carla sin articular palabra alguna.
-No se porque, pero creo que
no me esperabas –dijo Carla riendo intentando romper ese incómodo silencio.
Aún seguían en la salida del
concierto, estaban rodeados de fans, y pronto llegarían más.
El manager de los chicos se
acercó y se llevó a Carlos, que aún estaba aturdido, para salir de allí y
dirigirse a los estudios donde les harían una entrevista para un canal gallego.
Los chicos se despidieron saludando con un gesto de la mano, y se metieron en
el coche.
Paula volvió a preguntarle
que había pasado, porque Carlos se comportó así, pero ella no contestó.
Simplemente se limitó a seguir con la mirada como se alejaba el coche en el que
los chicos iban montados.
De repente el móvil de Carla
comenzó a vibrar. Era un mensaje. Tras leerlo en su cara se dibujo una amplia
sonrisa.
-¿Qué pasa?-preguntaba Paula
cada vez con más curiosidad.
-Muchas cosas en poco tiempo.
Ya te contaré ahora he de buscar a mi madrina.
-Vale. Te acompaño
Ambas chicas fueron a buscar
a la madrina de Carla, al encontrarla le enseñó el mensaje que había recibido.
Era de Carlos.
(Carlos): Siento no haberte
dicho nada, no pude ni supe como reaccionar. ¿Qué hacías tú allí? Pero bueno, ahora
que se que estas por aquí me gustaría quedar para aclara algunas cosas y esta
vez te prometo que no me quedaré en estado de Shock. J. Contestame con sitio y hora si quieres que nos
veamos.
Su madrina lo leyó y animo a
Carla a ir. Lo peor ya había pasado,¿Qué podía perder yendo? y esas cosas que
aclarar podían ser lo que Carla
necesitaba para animarse. Carla hizo caso a su madrina y a Paula que también le
animó aunque no entendía nada de lo que pasaba.
(Carla): Puerta del centro
comercial Gran Vía. A las diez y media?? J
(Carlos): Perfecto J
Eran las ocho y media de la
tarde. Aún quedaban dos horas para que se produjese el encuentro. Carla se
despidió de su madrina y se fue con Paula de tiendas para hacer tiempo hasta la
hora acordada.
Paula aún sentía curiosidad
de saber porque Carlos se comportó así. ¿Habría pasado algo entre ellos?
-Carla… -comenzó Paula
tímidamente
-¿qué?
-¿Me cuentas ahora que ha
pasado con Carlos? ¿Por qué ese comportamiento? –dijo mostrando un poco de
alivio, porque había conseguido preguntarlo de nuevo con naturalidad.
Carla se rió.
-¡Claro! Pero es una larga
historia –dijo poniéndose algo mas seria.
Carla le contó todo lo
sucedido desde que les conoció a todos en Madrid, hasta la despedida en el
hotel, saltándose algunas partes, ya que todo no se lo iba a contar pero lo
suficiente como para que su amiga entendiese la historia y siguiese teniendo
emoción.
Paula se quedó boquiabierta
cuando Carla terminó de contárselo.
-¿Y para que quiere quedar?
–preguntó Paula mostrando una excesiva curiosidad.
-Para hablar
-¿De qué?
-No lo sé, por eso voy a ir.
Para averiguarlo-dijo Carla con un tono asustado
Ya eran las nueve y media.
Carla y Paula continuaron visitando tiendas. El tiempo para ellas avanzaba
lentamente, porque no paraban de pensar que pasaría a esa hora.
-Estoy nerviosa –dijo Carla
mirando el reloj en su muñeca izquierda
-No va a pasar nada, bueno,
nada malo –dijo Paula abrazando a su amiga
-¿Vienes?
-¿Dónde?
-Al centro comercial, es para
no ir sola. Estoy muy nerviosa.
-Te acompaño pero cuando lo
encuentres me voy.
-Gracias –dijo Carla
sonriente
Empezaron a andar hacia el
centro comercial aunque faltase media hora para que Carlos llegase.
Una vez allí, subieron a la
segunda planta y entraron en una tienda para ver algunos CD’s y películas.
Carla encontró “Perdona si te
llamo amor” de Federico Moccia, andaba detrás de él desde hace varios meses y
por fin lo había localizado. Se giró para enseñárselo a Paula y se choco con
alguien.
-Perdona –dijo Carla sin ver
quien era.
-Perdonada. ¿Qué haces ya aquí?
-contestó
Esa voz le resultaba
familiar. Carla decidió levantar la mirada, y se topo con la cara de Carlos.
Estaba muy sonriente, y llevaba la misma ropa que en el concierto, no había
regresado al hotel, eso significaba que el resto de chicos andarían por aquí
cerca.
-¡hola de nuevo! –dijo Carla
sonriente con un tono nervioso
-¡Hola! –dijo él acompañado
de una pícara sonrisa
-¿Qué haces aquí? ¿No podías
esperar hasta las diez y media para verme? –dijo Carla burlona
-Tanto se ha notado –dijo
riendo -¿Y tú? También has llegado antes de la hora. ¿Me echabas de menos?
Carla se quedo callada. ¿Me
echabas de menos? Esas palabras pronunciadas por Carlos, le dolían. Desde su regreso del viaje, no había pensado
en nadie más, no quería estar con nadie más aunque detrás de ello hubiese la
repetición de una historia que acababa dolorosamente. Pero a ella no le
importaba revivir ese dolor si también podía revivir todos esos momentos junto
a él. Pero todo esto no se lo podía decir ahora, no sabía que quería Carlos y no lo podía
estropear.
Se limitó a soltar una leve
sonrisa como respuesta.
-¿Qué has encontrado? –dijo
quitándole el libro de las manos -¡Perdona, si te llamo amor! –dijo leyendo el
título del libro
Carla seguía inmersa en sus
pensamientos cuando escuchó a Carlos decir: “Perdona si te llamo amor”
-¿Qué? –dijo Carla aturdida
-¡Perdona si te llamo amor!
–repitió él
-¿Y eso?
-Es el título del libro que
tenías en las manos. ¿No? –dijo mostrándole el libro que ahora tenía el en sus
manos.
-Si –dijo Carla tímida, al comprender
que había sido un malentendido, pero aliviada porque al parecer él no se había
dado cuenta.
Carlos miró el reloj.
-Ya son y media. Oficialmente
has quedado conmigo, aunque el lugar haya cambiado. ¿Qué quieres hacer?
-Primero voy a comprarme el libro.
Llevo mucho tiempo detrás de él.
-¿Detrás de quién?-dijo
Carlos curioso
-¡Del libro! –dijo ella
riendo e intentando quitárselo de las manos.
-Te lo doy con una condición
–dijo con una sonrisa burlona
-¿Qué condición? –preguntó
ella inocente
Carlos se rió. Y la miro
fijamente a los ojos.
-Nos vamos a donde yo quiera
–dijo él con su cara a escasos centímetros de la de ella.
-¿Sólo eso? ¡Vale! Me habías
asustado –dijo ella sonriente pero sin separarse de él.- Ahora dame el libro.
-Si, si, solo eso –dijo mientras
se reía maliciosamente y se pegaba un poco más a ella rozando sus labios.
En ese momento llegó Paula,
que llevaba un rato buscando a Carla, y venía a avisarle de que ya era la hora.
-¡Ups!. Siento interrumpiros.
Carla, yo ya me voy, veo que te dejo en buena compañía. Llámame luego vale
–dijo rápidamente poniéndose roja
Ambos se separaron
rápidamente, y se pusieron mirando a Paula.
-¿Y tú eres? –dijo Carlos
intentando reconocerla
-Paula. Soy amiga de Carla
-Yo soy Carlos –dijo dándole
dos besos.
-Ya lo sabía
-¿Ah sí? –dijo extrañado -¿Se
los ha dicho tú? –pregunto dirigiéndose a Carla
-No. Es fan vuestra –dijo
Carla sonriente
-¿Y aparte de Auryner eres algo más? –preguntó Carlos sonriente
-¡Pastelita! –contestó cada
vez más colorada
-Por el color de tu cara se nota. Resalta el rojo que hay
en ti –dijo riendo –Los chicos están por aquí. Ven conmigo, les busco y te los
presento –dijo sonriente
Los tres salieron de la
tienda después de que Carla se comprase el libro. Bajaron a la primera planta y
encontraron a David y Álvaro sentados en un banco comiéndose un helado.
-¡Ey chicos! –dijo Carlos
llamando la atención de sus compañeros
David y Álvaro se levantaron
y se dirigieron hacia Carlos. Al llegar allí, vieron a Carla a su lado.
-¡Hola Carla! ¿Qué haces tú
aquí?- dijo David saludandola
- ¿Habéis quedado los dos?
–preguntó Álvaro mientras su mirada iba de Carlos a Carla y a la inversa.
-Mas o menos –dijo Carlos –Os
presento a Paula, es una amiga de Carla, y como me la voy a llevar un rato, la
dejo en compañía.
-Encantado –dijo Álvaro
dándole dos besos
-No has dicho en buena
compañía –dijo mientras imitaba el gesto de Paula
-Tampoco voy a mentir a la
chica, yo no voy a estar con ella, por lo que el adjetivo buena no puede ir
incluido – respondió entre risas
-Por cierto, yo soy David y
él es Álvaro.
-Ya os conozco, soy fan
vuestra –dijo Paula sonrojada
-¡Mira que bien! –dijo David
-¿Y tienes preferido?
-¡Si! –dijo ella más colorada
aún
-¿Y es? –dijo Álvaro riendo
por lo que le estaba costando arrancar a la chica
-Soy pastelita
-Pues nada Álvaro vete –dijo
riendo
-¿Y los demás? –preguntó
Carlos
-Dando una vuelta. Hemos
quedado para tomar algo después. ¿Vienes? Bueno, ¿Venis? –contestó Álvaro
-Ya os llamo si eso.
-Nosotros nos vamos a dar una
vuelta. Os llamamos más tarde –se despidió Carlos mientras se giraba y traía a
Carla junto a él.
Carla y Carlos se alejaron y
tras ellos se oyeron unas risas procedentes de los chicos que se habían quedado
allí.
-¿A dónde vamos? –preguntó
Carla curiosa
-¡Sorpresa!
-¿No me lo vas a decir?
-¡No!
-Pues entonces no voy –afirmó
Carla dejando de andar
-Pero me lo has prometido
–insistió él
-Pero no te prometí cuando
iría. No voy a ir hasta saber donde me llevas –puntualizó Carla cruzándose de
brazos.
Carlos se rió.
-Con que… ¿no vas a moverte?
–dijo con una sonrisa traviesa.
-¡Exacto! –contestó ella
riendo.
Carlos cogió a Carla en
brazos y continúo el camino.
-¡Esto es trampa!¡No vale!
¡Dime donde vamos! ¡Carlos! ¡Ahhhhh! –gritaba pataleando
Carlos reia mientras
continuaba el camino sin responder a las quejas de Carla.
-Dijiste que no te moverías
para ir. Pues te muevo yo –dijo con tono triunfante.
Carla le miró mal.
-Anda, si te encanta que te
lleve –comentó Carlos convencido.
Carla sonrió en modo de
respuesta.
De repente Carla dejó de
mirar a Carlos y miró a su alrededor. La gente que pasaba por su lado, les
miraban y se reían. Carla se empezó a sonrojar.
-¡Bájame! Ya ando yo el resto
del camino, te lo prometo, pero bájame por favor.
-¿Por qué?
-Porque nos mira todo el
mundo –contestó Carla aún colorada
-¿Y?
-Me da vergüenza. ¡Bájame!
¡Por favor!
Carlos la dejó en el suelo.
Carla estaba comenzando a andar cuando él la cogió de un brazo y tiró de ella
hacia sí.
Ambos quedaron pegados uno
frente a otro. Sus miradas se encontraron.
Estaban fijas, inmóviles.
Carla no pudo resistirse más, se acerco aún más a él, y lo beso como si fuese
la última vez.
Afortunadamente ese beso fue
correspondido y seguido por él. Quien también se moría de ganas de besarla.
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