miércoles, 25 de septiembre de 2013

Capítulo 37: Las personas cambian


 Días después. Carla deambula descalza por la casa . María esta sentada en el sofá. Están hablando.
- ¿Una fiesta? ¿Con ellos? ni de broma -contestó Carla
-No es salir de fiesta. Es una fiesta de trabajo -le responde María-  y no te muevas más y siéntate conmigo que no me apetece hablar a gritos.
-Sigue teniendo el apelativo fiesta y ya sabes que sus fiestas y yo no terminamos de casar- respondió mientras se sentaba en el sofá junto a María
-Vamos Carla, tengo que llevar un acompañante, y no te vas a quedar sola aquí. Por favor, ven conmigo -María insistía
-No me apetece volver a pasarlo mal otra vez María
-Pero no tiene que pasar nada, no tienes que acercarte a ninguno de ellos. Va a haber muchísima gente. Es de la empresa. Puede que ni os veais en toda la noche y si os veis siempre podéis sonreiros e iros hacia otra parte.
-¿Me estás proponiendo que vaya a la fiesta para que me tire la noche huyendo? -Carla reía sarcástica
-No. Te propongo que vengas como mi acompañante  y  que disfrutes de la fiesta
-¿Por qué no te acompaña Álvaro?
-Porque él también trabaja allí y va a llevar a su hermana. Además yo quiero que vengas. Por favor, es importante para mi. No me dejes sola.
-Eres una cansina
-Entonces, ¿si?
Carla se limitó a sonreír
-Genial. Vamos levanta el culo que tenemos que encontrarte el vestido perfecto -María se levantó de golpe tirando de los brazos de su amiga
-¿Encontrarme? -preguntó Carla atónita
-Yo ya lo tengo
-¿Cuándo es la fiesta esa?
-Mañana
-¿Mañana? -gritó Carla asustada
-Si, no te lo he dicho antes porque sabía que me dirías que no, pero como ahora esta todo más calmado, pues... -dijo María desvelando su plan
-Eres una zorra -le respondió Carla enfadada
-Pero me quieres -respondió estrujándole los mofletes con una mano


Era el día. Las dos chicas se encontraban frente al local. Carla miró una vez más su reflejo en el cristal, repasando detalle a detalle su vestimenta.
-Estas perfecta-le dijo María sonriente percatándose de la inseguridad de su amiga
Carla llevaba un precioso vestido negro de corte asimétrico que cubría la parte trasera de sus piernas por completo y las dejaba lucir desde la altura de la rodilla por la parte delantera. María, en cambio, llevaba un vestido azul eléctrico, largo, con un escote en la espalda que la dejaba totalmente al descubierto.
Carla respiro profundo. Se agarro del brazo de su amiga y ambas entraron en el local.
Allí, una cara conocida se acercó a ellas, las abrazó a la vez, ellas rieron divertidas por la efusividad de aquel abrazo. Era Dani.

-Vienes y no avisas si quiera. Eres una mala amiga. Te he echado de menos -soltó Dani de carrerilla dirigiéndose a Carla
-No te hagas el sueco. Seguro que sabías que estaba aquí -le respondió Carla sin prestar demasiada atención a la conversación
Dani se mantuvo en silencio y se limitó a sonreír.

-¿Me acompañaís a saludar al resto? están en la sala del fondo. -Añadió Dani
María miró a Carla estudiando su rostro
Carla estaba comenzando a responderle o al menos eso pretendía cuando Dani le advirtió que Carlos aún no había llegado por si eso le hacía sentirse menos incómoda.
-No voy a huir de él. He venido a divertirme -esto último lo respondió guiñando un ojo a María


Y ahí estaban todos. Con una copa de cava en la mano. Formando un pequeño circulo. Hablando los unos con los otros y todos con sus respectivos acompañantes. Dani captó su atención y todos se giraron. Se miraron entre sí y fueron hacia Carla para abrazarla.
-Gracias por venir -le susurró Álvaro al oido mientras le abrazaba
-Ya sabes como es María. Da miedo decirle que no -respondió riendo
María le dio un codazo a su amiga al oír el comentario.
David se acercó a ella sonriente con los brazos escondidos tras la espalda
-¿Y esto? -dijo Carla con un paquete de tiritas en la mano
-Por si hay un percance entre tú y nuestras fiestas para que estés bien preparada
Carla comenzó a reír a carcajadas
-¡Muchas gracias David!, ya estaré más tranquila esta noche, con mi paquete de tiritas seré imbatible.

Por la sala se paseaban camareros con bandejas de canapés y copas de cava. Carla cogió una de las copas y comenzó a beber. El cava no le entusiasmaba especialmente pero tenía demasiada sed.
O esa noche estaba demasiado nerviosa o la vejiga le había encogido considerablemente porque nada más acabarse la copa buscaba ansiosa un baño.
-María acompáñame al baño, no puedo más
María le dio su copa a Álvaro y acompañó a su amiga al aseo


Al volver del aseo. Muchos de los invitados a la fiesta se encontraban bailando en el centro de la pista. Dani y Laura entre ellos, se miraban a los ojos mientras bailaban al son de la música. Carla sonrió al ver la escena. Álvaro se acercó hacía ellas y las invitó a bailar.
-No, bailar vosotros. Estoy bien aquí
María y Álvaro se miraron y la llevaron a rastras hacia la pista de baile
-Sois unos pesados. Que lo sepáis -dijo Carla como protestar para no montar una escena en aquel lugar
Ambos rieron
-¿Y Carlos no va a venir? -preguntó Carla de repente pero sin dejar de bailar
-Ya está aquí. Llegó mientras estabais en el baño -le respondió Álvaro mirándola con interés por conocer su reacción
-Ah -contestó con media sonrisa en el rostro- ¿venía sólo?
-No

Carla dio el tema por zanjado y continuo bailando. Cerca de ellos se encontraba Blas, estaba estático. Mantenía una conversación en susurros con una chica.
-¿Quién es esa? -preguntó Carla de nuevo interesada con la mirada fija en Blas y su acompañante
-Es Virginia
Carla se quedó pensativa. Álvaro la sacó de dudas asintiendo. ¿Entonces? ¿Con quién había venido Carlos? y ¿dónde estaba?
-Me voy a sentar un rato -dijo Carla dirigiéndose al lugar donde antes había estado tomando las copas.
Álvaro y María asintieron y empezaron a bailar algo más acaramelados. Carla sonreía al ver la escena.
Buscó a Carlos entre la gente, en la pista, en la cola de los baños. No estaba. Cogió otra copa de cava y se sentó a observar como transcurría la fiesta. Volvió a buscar a Carlos con la mirada pero fracasó en el intento. No estaba.
-¿Buscas a alguien? -le preguntó una voz a su espalda
Carla se atragantó con el cava y empezó a toser. Carlos se colocó a su lado dándole unos leves golpecitos en la espalda.
-Gracias -le respondió la chica al recomponerse
-De nada. ¿Cómo lo estás pasando?
-Bien
-Pues si que ha cambiado tu concepto de fiesta. Estás aquí sola, con una copa en la mano y sin bailar -respondió Carlos en tono burlón
-Las personas cambian -le respondió está guiñándole un ojo
-Ya veo, ya -contestó riendo - ven, quiero presentarte a alguien -dijo Carlos cogiéndola de la mano y guiándola por aquella sala

Carla lo acompañó hasta donde estaban Blas y Virginia. Aún seguían hablando en susurros.
-Gracias por cuidarmela -le dijo Carlos a Blas sin soltar la mano de Carla
-Bueno no sé quién a cuiado a quien hoy -respondió Virginia sin percatarse de la presencia de Carla
-Virginia -dijo Carlos llamando la atención de esta -ella es Carla -anunció a la vez que apretaba más la mano de Carla aferrada a la suya
-Hola -dijo la chica acercándose a darle dos besos a Carla
Ese saludo se notó tenso e incómodo sobre todo por una de las partes.
-¿Tú también trabajas aquí? -le preguntó Virginia a Carla
-No, he venido de acompañante
-¿De quién? -dijo mirando las manos entrelazadas de Carlos y ella sin entender el motivo-  Es extraño que no nos hayan presentado antes
-Con una amiga -respondió soltando la mano de Carlos- Hace mucho que no vengo por aquí
-Ah, pues encantada -le dijo la chica sonriente -¿Carlos bailamos?
Carla soltó una leve risilla.
-Si -respondió este dejando a Carla boquiabierta al lado de Blas -las personas cambian- terminó la frase guiñándole el ojo a Carla