"Auryn más allá de la realidad" idea original Boyband @aurynoficial La historia y personajes presentados son pura ficción, cualquier semejanza con la realidad es pura casualidad.
viernes, 25 de enero de 2013
Capítulo 29: La huida
Las horas iban pasando, el alcohol seguía corriendo por sus venas y ellos seguían bailando en el centro de la pista.
-Carlos muévete más, mira a Álvaro, él se mueve más que tú -dijo Carla moviendo a Carlos para que bailase.
-Estoy cansado-le contestó
-Pues entonces voy a bailar con Álvaro -le dijo sonriente
En ese momento Álvaro bailaba con María.
-María, ¿me prestas a Álvaro un rato? -le preguntó Carla
-Claro, todo tuyo -le contestó riendo
María se alejó de Álvaro aún riendo, por la forma de moverse y reirse, se notaba que estaba bastante borracha aquella noche.
-Pues tú vas a bailar conmigo-dijo Carlos mientras tiraba a María de un brazo y la atraía hacia él.
Carla los vió y se rió. Empezó a sonar una nueva canción algo más lenta, era de Pablo Alborán. ¿A quién se le ocurre poner a Alborán en una discoteca? Pero bueno, todo se puede bailar.
Carla y Álvaro empezaron a bailar cogidos de las manos,separados el uno del otro y mirándose a los ojos.
-Cambio de parejas- gritó María
Carla rió por el comentario de su amiga, la verdad es que esta noche había bebido más de la cuenta. Se giró para dedicarle una sonrisa como respuesta a su comentario; pero al girarse esa sonrisa se le borró de la cara.
Ese comentario no era un chiste. María estaba besando a Carlos y ninguno de ellos parecía poner de su parte para que aquello parase.
Carla se separó de Álvaro y buscó con ansia la puerta para huir de allí. Una vez la encontró, fue hacia ella corriendo chocándose en el trayecto con María y Carlos. Estos se separaron, pero ella no miró hacia atrás, se fue de allí corriendo.
No llevaba la ropa adecuada, tampoco el calzado ni conocía esa ciudad. Pero lo necesitaba, debía alejarse de allí. Correr era una de las formas que utilizaba para quitarse el estrés, la rabia, la impotencia o incluso el dolor.
Empezó a correr esquivando a algunas personas que le entorpecían el paso. A estas horas no había demasiada gente en la calle, por lo que pudo alejarse con facilidad.
Al mismo tiempo en el pub:
-Pero, ¿qué hacíais? -les preguntó Álvaro gritando, ya que había presenciado la escena al igual que Carla
-¿Qué ha pasado? -preguntó Dani
-Preguntales a ellos -respondió Álvaro con rabia
-Nos hemos besado -respondió María recuperando un poco la conciencia y sin levantar la mirada del suelo
-Esta bromeando, ¿no? -preguntó Blas perplejo
-No -contestó Carlos seco
-¿Y Carla? -preguntó Dani
-Se ha ido -le contestó Carlos mirando al suelo
-¿Sola? Pero, ¿eres tonto? -le dijo Dani gritando mientras salía corriendo por la puerta en busca de Carla
Dani recordaba cuando competía con Carla y la tendencia que siempre tenía esta de irse hacia la derecha, así que probó suerte y la buscó por ese lado.
En ese momento empezó a llover. La poca gente que había por la calle desapareció, todos corrían al lugar más cercano para refugiarse de la lluvia. Esto le facilitó un poco las cosas a Dani ya que podía acelerar más el paso.
-Pero, ¿por qué lo has hecho Carlos? -le preguntó David
-He sido yo-contestó María defendiendole
-¿Porque lo has hecho tú? Es tu amiga, ¿no? -le preguntó Álvaro con bastante interés de conocer la respuesta
-La verdad no lo sé. Lo siento.
-Eso no arregla nada -le contestó Álvaro
-También es mi culpa, no me aparte -dijo Carlos sentado con la cabeza entre sus manos.
-¿Porqué no lo hiciste? -dijo Blas sentándose junto a su amigo
-No lo sé, me pillo en shock, no me lo esperaba.
-Carlos de verdad, yo lo siento -dijo María disculpándose de nuevo- no sabes como me habla Carla de ti. Creo que esa concepción que tengo y el alcohol me ha jugado una mala pasada. De verdad que lo siento
-No lo arregla -dijo Álvaro
-Vámonos mejor -dijo David
Todos salieron del pub en silencio.
-Esta lloviendo -dijo David
-¿Traéis paraguas? -preguntó Álvaro
-¿Paraguas? Eso es, ¡Paraguas! -dijo Carlos sonriendo
-¿Qué dices? -le preguntaron confuso
-Necesito ir a casa a por una cosa -dijo Carlos alejándose de ellos a toda prisa
-Pero, ¿qué mosca le ha picado a este? -dijo Blas mientras veía a Carlos alejarse bajo la lluvia
-No lo sé -contestó María también mirando
-Bueno, ¿qué hacemos?. ¿Nos vamos? ¿Esperamos a ver qué pasa? -preguntó David
-Vamonos para casa. Encontrar a Dani y a Carla a estas alturas es imposible,Carlos no se sabe ni lo que va a hacer y nosotros ya no pintamos nada. Creo que debemos descansar y aclarar esto mañana. -contestó Álvaro dirigiéndose a María especialmente en la última frase
-Estoy de acuerdo, vamonos -contestó Blas, mientras cogía el móvil para llamar a un taxi
Dani continuaba corriendo, comenzaba a fatigarse por lo que Carla debería andar cerca, la chica no tenía tanto aguante. A lo lejos pudo ver algo que se movía por el centro de la calle. Dani aceleró.
-¡Carla! -gritó al aproximarse y cerciorarse de que era ella -para, soy yo, Dani.
Carla frenó en seco y Dani pudo alcanzarla. Al llegar a su posición, Carla lo abrazó con fuerza mientras las lágrimas camufladas por la lluvia corrían por sus mejillas.
-Tranquila, todo tiene que tener una explicación -dijo mientras le acariciaba la espalda para calmarla.
Continuaron abrazados bajo la lluvia, hasta que Dani se quitó su cazadora para poder refugiarse ambos de la lluvia y reanudaron el camino pero esta vez en sentido inverso. Esta vez el camino parecía más largo, ya que la velocidad había aminorado considerablemente. Tenían la intención de volver con todos al pub, y aclarar de alguna manera lo que había pasado aquella noche. Pero cuando llegaron, no estaban, todos se habían ido de allí.
-¿Dónde están todos? -pregunto Carla limpiándose un poco la cara
-No lo sé, estaban aquí cuando me fui a por ti.
-Da igual, vámonos a casa -dijo Carla
-Te acompaño. ¿dónde te has quedado? -le preguntó Dani
-En casa de M..... -Carla no pudo acabar la frase
-Comprendo. Vente conmigo entonces -Dani tiró del brazo de Carla y ambos salieron del pub
Al salir, se encontraron que alguien con un gran paraguas negro, estaba plantado frente a ellos en medio de la calle.
-Es...es..es.. -Carla no podía articular palabra
-Es Carlos - dijo Dani
-No, me refiero a.... -Carla no podía hablar, otra vez rompió a llorar quedándose inmóvil en la puerta del pub mientras era observada por Dani y por Carlos bajo aquel paraguas.
lunes, 7 de enero de 2013
Capítulo 28: La ruleta
María y Carla salían de la vivienda muy nerviosas, iban en dirección al coche de María que estaba aparcado delante de su casa. María era una chica que solía tener mucha suerte para encontrar aparcamiento.
-¿Vamos a ir en coche? -preguntó Carla
-Andando nos pilla muy lejos, esto no es Cádiz Carla
-Ya lo sé, pero no creo que encuentres aparcamiento por allí, y si quieres salir ¿cómo traes de vuelta el coche?
-Lo traes tú -contestó María
-Tienes un morro que te lo pisas -le contestó Carla
María se limitó a responder con una sonrisa picaresca.
Las chicas se subieron en el coche de María para poner rumbo a Callao. Llegaban tarde y estaban pillando la mayoría de los semáforos en rojo. El móvil de Carla comenzó a sonar estrepitosamente provocando que esta se sobrasaltase en el asiento y María comenzase a reir a carcajadas por la reacción de su amiga.
Carla miró a su amiga con odio, logró sacar el móvil del bolso y al ver el nombre que resaltaba en la pantalla, cambio el gesto de su cara por una gran sonrisa
-¡Hola!Yo también tengo ganas de verte, pero María se ha empeñado en ir en coche y estamos pillando todos los semáforos en rojo, parece que esperan a que lleguemos nosotras a ellos para cambiar de color
-Lo que no te pase a ti -contestó Carlos al otro lado del teléfono mientras reía a carcajadas
-Pero que conste que es por culpa de María, ella se ha empeñado-se justificó Carla. Es tu culpa, que eres gafe y atraes el color rojo de los semáforos a ti ; se podía escuchar a María comentar por detrás.
-Entonces nosotros vamos entrando a tomar algo, cuando llegueís me avisas, te mandaré el nombre del bar al que entremos por whatsapp-dijo Carlos
-Pero, yo no voy a encontrar el bar, no se moverme por aquí
-¿María no era de Madrid? Ella tiene que saber
-¡Es verdad! -dijo Carla mientras miraba a su amiga y se golpeaba la frente con una mano
-Pues ahora nos vemos fea. Avísame cuando llegues. Adios -y colgó el teléfono
María y Carla continuaron parándose en varios semáforos más; estaba claro que no era su día, pero lo peor era que aún tenían que aparcar y eso era aún más complicado. Cuando llegaron a la zona donde habían quedado, María dió una pequeña vueltecita con el coche para ver si veía algún sitio libre. Era pleno centro de Madrid de noche por lo que las esperanzas eran mínimas. Al terminar de dar la vuelta al sector, María pretendía incorporarse a la calle principal para dar vueltas por otros lugares y encontrar aparcamiento y en ese instante, un hombre se aproximaba hacia el coche que tenían delante y estaba aparcado.
-¿Va a salir? -le preguntó María desde la ventanilla al hombre
-Si -le contestó este
Definitivamente María era una chica que tenía muchísima suerte para encontrar aparcamiento.
Aparcaron el coche y se dirigieron al lugar donde Carlos las había indicado que estaban. Conforme iban acercándose al bar, Carla iba poniéndose más nerviosa. Durante el corto trayecto, ya que habían aparcado muy cerca del sitio, iban calladas, cada una sumisa en sus pensamientos; tanto que Carla no se dio cuenta de que María se había parado porque ya habían llegado al bar y continuaba el camino ella sola.
-Carla -gritaba María delante de la puerta del bar
-¿Qué? ¿Porqué te paras?-le preguntó Carla algo confusa
-Es aquí
La cara de Carla cambió, su labio inferior empezó a temblar.
-¿Te encuentras bien? -le preguntó María abrazando a su amiga
-Estoy muy nerviosa
-Tranquila, en cuanto lo veas se te quitarán los nervios. Es algo normal llevas mucho tiempo sin verlo, más que nervios creo que tienes emoción
-Una mezcla de todo diría yo-contestó Carla respirando profundamente en un intento de calmarse
-¿Entramos? -le preguntó María con una sonrisa y agarrando a su amiga del brazo
-Si -contestó Carla con tono firme y reponiéndose a si misma
Las chicas entraron por la puerta del bar agarradas la una a la otra por el brazo y con una amplia sonrisa en sus rostros.
El bar era grande y luminoso, tenía las paredes de color blanco lo que hacía que el lugar pareciese aún más grande; en la entrada del bar había unas pequeñas mesas que se encontraban vacías. Al adentrarse un poco más en él, había una larga barra de madera en la que dos personas tomaban unas cervezas y varios camareros se acercaban continuamente para recoger o depositar las bebidas y tapas que iban a servir o estaban recogiendo.A la derecha de la barra había una retaila de bancos en forma de "U" que rodeaban unas pequeñas mesas y al fondo, había unas escaleras que llevaban a la parte de arriba de ese bar.
Carla miraba con admiración ese bar, era muy elegante y estaba impoluto, y ella tenía un cuarto mucho más pequeño y le duraba cinco minutos limpio y ordenado.
Se adentraron en el bar, recorriendo todas las mesas con la mirada en busca de los chicos.
-No están -dijo María tras haber mirado en la última mesa- ¿Se habrán ido a otro?
-No lo sé-contestó Carla
-Preguntaselo
-Miramos arriba y si no están pues ya les preguntamos -dijo Carla tras ver la escalera
Las chicas subieron las escaleras con algo de inquietud. Al terminar de subir, estaban los aseos
-Pues no están -dijo Carla algo disgustada
-Que raro-le contestó María
En ese momento Álvaro salía del aseo y las vio con la intención de volver a bajar las escaleras
-¿Ya os vais? -les preguntó sonriente
-¡Álvaro! -gritó Carla corriendo hacia él para abrazarlo
-¿Qué tal? ¿Ya has saludado a los demás?-le preguntó Álvaro
-Muy bien. No, no he visto a nadie ¿dónde os habéis escondido? -dijo Carla riendo
-Están todos ahí -contestó mientras señalaba un pasillo que había junto a los baños-he de reconocer que si es la primera vez que vienes, es difícil encontrarlo.
-Y ni viniendo más veces se encuentra, que rebuscados -dijo María uniéndose a la conversación
Álvaro no se había dado cuenta de que María estaba allí y al verla se quedo parado
-¿María? -consiguió preguntar Álvaro
-La misma-contestó riendo
-Espera, ¿os conocéis? -dijo Carla mirándolos sorprendidos
-Si-contestó Álvaro-no sabía que ella era tu amiga, el mundo es un pañuelo -terminó la frase riendo
-Carla -dijo María- ¿Él es uno de los amigos de Carlos? -le preguntó
-Si-contestó algo confusa
-¿Son cinco? -volvió a preguntar María
-Si -contestó Carla sin entender todavía nada
-Entonces si conozco a Carlos
-¿Si? ¿Cuándo? ¿dónde? ¿por qué? -preguntó Carla con mucho interés
-Ahora lo averiguará-le contestó Álvaro- vamos dentro ¿no tienes ganas de ver a los demás? Además van a creer que me he colado por el bater.
Álvaro las guió hasta el lugar donde se encontraban los demás. Era una sala más pequeña que la de la planta baja, pero muy acogedora, tenía pocos muebles. Un par de mesas rodeadas de muchas sillas bien colocadas.
Álvaro fue el primero en entrar en la sala, se escuchaba a los chicos gritar y reirse. Carla y María se quedaron paradas en la puerta.
-¡Ya era hora!-le gritaron todos a la vez al verlo entrar
-Me he entretenido por el camino-les contestó
-¿Contando baldosas? Porque de aquí al baño no hay mucho más -le respondió David
-No
-Se ha entretenido con nosotras-dijo Carla apareciendo en la sala tras la cara de sorpresa de todos los que se encontraban allí
-¡Carla!-gritaron al verla y se levantaron para saludarla
-Yo también tenía ganas de veros chicos -dijo mientras daba dos besos a Blas que fue el que se acercó primero a saludarla
Después saludó también a David y Dani. Tras saludar a Dani y que este se hiciese a un lado, pudo ver a Carlos, lo tenía delante de ella. La estaba mirando, inmóvil, con esa sonrisa que tanto le gustaba.
Carla acortó esa distancia que les separaba corriendo y al llegar a la posición de Carlos, se abalanzó sobre él. Se miraron a los ojos y no hizo falta que hablaran, sus miradas lo decían todo. Dejaron de mirarse y se fundieron en un beso que dejaba relucir muchos sentimientos simultáneamente.
Tras este esperado reencuentro, María entró en la sala algo tímida
-¡Hola! -dijo conforme iba abanzando hacia la mesa
-¡Joe, Álvaro, si que has congeniado rápido con la nueva! -dijo Carlos
-¿La nueva? -preguntó Carla
-Si-contestó Carlos- trabaja en nuestra empresa, llegó hace un par de semanas. Hace...
-Hace fotocopias-contestó Álvaro cortando a Carlos y guiñando un ojo a María
-No te pases Alvarín-dijo María sentándose a su lado tras saludar al resto de chicos
-¡Ahh! Entonces por eso os conocíais, ahora me cuadra todo. Gracias por no contármelo antes pelo rancio-dijo Carla
-Espera ¿Tú también la conoces? -le preguntó Carlos mientras se volvía a sentar en la mesa y dejaba a Carla un sitio a su lado
-Claro, es María -dijo Carla sonriente
-¿La de la casa desastrosa? -dijo Carlos riendo
-La misma -contestó Carla riendo
-¿Qué vas diciendo por ahí de mi casa Carlota? -dijo María riendo
-Qué tienes una casa preciosa Marioneta -le contestó Carla sonriente aunque molesta porque odiaba que la llamasen Carlota
Pidieron algo para cenar, y contiuaron la velada entre risas.
-¿A dónde vamos ahora? -preguntó Dani, mientras salían del bar
-Donde Carla diga-dijo María- vamos Carla guíanos a un lugar con ambiente-dijo mientras reia
-Claro yo os guio, he podido conocer Madrid en el tiempo que hemos pasado en los semáforos-contestó Carla
Al final entraron en uno que tenía buena música y no estaba muy lleno. Se sentaron en unos sofás situados junto a la pista. No había nadie bailando.
-¿Qué quereis tomas? -preguntó Dani
-¿Tú nos invitas? -preguntó Carlos con entusiasmo
-No, yo voy a pedirlo que ya es mucho -contestó riendo
-Ya veía yo raro que Dani Gilito invitase-le contestó Carlos riendo también
-A mi me apetecen chupitos -dijo María
-Y a mi-comentó Álvaro- ¿Ronda de chupitos para todos?
-Por mi vale-respondió Blas
-Carla, ¿Tú también? -le preguntó Dani bajo la atenta mirada de Carlos
-No
-Vamos Carla, no vienes a Madrid todos los días-le animo Dani
-No la fuerces-respondió Carlos
-No, es que tengo que llevar el coche de vuelta, la simpática de mi amiga quiso traerlo-respondió mirando a María
-Entonces, ¿si no tuvieras que llevar el coche si te apetecería? -le preguntó Carlos serio
-Si -contestó Carla sin darle importancia
-Pues María, tu coche hoy duerme en Callao -sentenció Carlos riendo- chupitos para todos
-¿Pido una ruleta? -preguntó Dani
-Si -le contestó María que ya estaba contenta y eso que no había bebido aún nada
Dani volvió con la ruleta de chupitos.
-Yo empiezo-dijo Álvaro
Álvaro empezó a dar vueltas a la ruleta y tiró la bola. La bola se paró en el número 14. Cogió el vaso con ese número y se lo tomó de un trago
-Aggh -dijo tras tragarse el contenido del vaso
-Vamos que no es para tanto-gritó María-me toca
María hizo lo mismo que Álvaro, dió vueltas a la ruleta y tiró la bola, en este caso la bola se paró en el 2.
-Te toca Carla-gritaba María
Carla repitió la acción de María y Álvaro y la bola se volvió a parar en el 14.
-¡Eh! No hay chupito ¿Tiro otra vez? -preguntó Carla
-No, pasa el turno, te quedas si beber -dijo Blas riendo
-Pues vaya, mi destino es que no beba parece ser -dijo Carla riendo
-Pues ahora me toca a mi-dijo Carlos
Y así continuaron la noche. Cuando se terminaron todos los chupitos de la ruleta pidieron otra y volvieron a jugar.
-¿Bailamos? -preguntó Carla riendo por el puntillo que le habían provocado el alcohol
-Yo si-dijo María levantándose y dirigiéndose a la pista
-Carlos, ¿vienes? -le preguntó Carla sin parar de reir
Carlos recordó lo que pasó la última vez que Carla le hizo esa pregunta meses atrás en Irlanda y decidió salir a bailar
-¿Vas a bailar? -le preguntó David riendo
-Vamos a bailar -dijo mientras levantaba al resto y los llevaba consigo a la pista
Y así fue pasando la noche entre bailes, risas y amigos.
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